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Ciutadella, la ciudad señorial

El casco antiguo respira historia, tradición y un carismático toque noble

La Catedral de Santa Maria de Ciutadella | Foto: Josep Bagur Gomila

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Sus calles estrechas y adoquinadas, los nobles palacios y la imponente Catedral convierten Ciutadella en una ciudad elegante, con carisma y de una belleza que cautiva a quien se pasea por ella.

La ciudad antigua se articula en torno a la iglesia de Santa Maria, templo de estilo gótico catalán que fue erigida Catedral en el año 1795. Las calles de Ciutadella nos transportan a otra época, con Ses Voltes y el céntrico eje peatonal como paradigma de la ciudad histórica. El corazón de esta ciudad está poblado de casas señoriales, palacios y edificios de bello corte arquitectónico que recuerdan el esplendor de la nobleza y que beben tanto del estilo local como de la herencia que dejaron los británicos.

Uno de los espacios más representativos de la ciudad es la Plaça des Born, con el obelisco central levantado en memoria de los que lucharon para defender la ciudad durante el ataque turco en 1558. En la misma plaza se encuentra el Ayuntamiento que domina el puerto sobre los restos de la antigua muralla. La visita a Can Salort y al palacio Torre-Saura en la Plaça del Born o a la Casa Olivar, frente a la Catedral, son oportunidades para sumergirse en ambientes que rememoran tiempos pasados.

El centro histórico

Descubrir su casco antiguo es una aventura que se puede afrontar de dos maneras: siguiendo la senda de sus vías principales o bien dejándose llevar por el laberinto de pequeñas calles. En ambos casos, el visitante se acabará encontrando con un gran número de puntos de interés, con la Catedral como elemento más destacado, pero también pequeñas iglesias, casas señoriales y la típica arquitectura local.

Los lugares que hay que ver en Ciutadella

Plaça des Born. La Plaça des Born es el centro neurálgico de la ciudad y la puerta de entrada al casco histórico. En ella se concentran los actos principales de las fiestas de Sant Joan. El obelisco, de 22 metros de altura, conmemora la heroicidad de Ciutadella ante el ataque de los turcos en 1558, que saquearon e incendiaron la ciudad y se llevaron a Constantinopla a unos cuatro mil cautivos. A sus alrededores se encuentran varios de los sitios recomendados para visitar como el Ayuntamiento, el teatro des Born, el Palacio Torre-Saura y el Palacio Salort.

El Ayuntamiento. Ubicado en la Plaça des Born y con vistas al puerto, se inauguró como sede del Ayuntamiento en el año 1925, después de 30 años de obras. Está situado en el lugar que ocupaba el Palacio del Gobernador militar y que, a su vez, era el antiguo Alcázar Real construido fuera de las murallas. La fachada pretende formalizar la presencia del antiguo alcázar con elementos arquitectónicos originales al estilo y gusto del momento. Desde el puerto también se obtienen vistas espléndidas del ayuntamiento.

Ses Voltes. El nombre hace referencia a los arcos que dan a la calle y que, en la mayor parte de los tramos, sostienen los forjados de vigas de madera sobre los cuales se asientan las viviendas. Ses Voltes se extiende desde la plaza de la Catedral hasta la Plaça Nova. El primer tramo solo tiene arcos a un lado. El segundo, los tiene a izquierda y a derecha. Sobre una columna de hormigón verá una pequeña escultura de un carnero de bronce, muy representativa de las fiestas. En Ses Voltes podrá visitar la Farmacia Llabrés.

Plaça des Mercat. La Plaza de la Libertad, conocida popularmente como Plaça des Mercat, se ha convertido en el epicentro de la vida de la ciudad. Es la única muestra de la arquitectura de hierro del siglo XIX que se ha conservado hasta hoy en Menorca. La zona de venta de carne y embutidos destaca por el emblemático mosaico de azulejos. En frente, podrá visitar el Mercat des Peix, cuyas paradas venden producto del mar fresco y de calidad. Esta esencia local se entremezcla con la oferta gastronómica, convirtiendo el enclave en uno de los espacios con más ambiente de Ciutadella.

El puerto

Una de las visitas imprescindibles de Ciutadella es el puerto. Desde la Plaça des Born podrá observar e inmortalizar su encanto. Aunque, pasearse por él es una excelente opción. A pie de mar se encuentra una amplia oferta gastronómica en la que degustar el más puro sabor menorquín. Si recorre el paseo marítimo llegará hasta la bocana del puerto y allí el Castell de Sant Nicolau y el mar abierto le darán la bienvenida.

En la zona conocida como Es Pla se topará con la mayor oferta de ocio nocturno. El puerto interior de Ciutadella está reservado para las embarcaciones de recreo, deportivas y de pesca. En sus muelles podrá ver las barcas más tradicionales de la Isla, los llaüts. En 2011 el tráfico comercial y de mercancías se trasladó al dique de Son Blanc, donde operan las grandes navieras. l

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