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El brillo de la cantera musical

Las escuelas de la Isla viven uno de los mejores momentos de su historia, con más alumnos que nunca y muchos artistas que prometen, pero piden más ayuda a las administraciones para seguir avanzando

Certamen. Cerca de medio centenar de jóvenes entre 12 y 16 años interpretarán una pieza musical este fin de semana en el Seminari - Gemma Andreu

| Ciutadella |

11.30 horas de la mañana. Una decena de jóvenes de entre doce y catorce años ensayan en un una pequeña habitación del Seminari de Ciutadella. Esperan nerviosos su turno para participar en la primera edición del Concurs de Joves Intèrprets. Para muchos de ellos es la primera vez que afrontan un certamen, como es el caso de Joan Piris Mascaró, quien a sus diez años cursa estudios en el colegio Santa Agueda de Ferreries y desde hace dos años asiste a clases de clarinete en la escuela de música municipal. Joan aguarda su momento repasando las partituras que en breves minutos le tocará interpretar ante el jurado – "L'Homme au Sable", de Brahms, y "Divertissemet", de Gluck–, y tras mucho dudarlo accede a hablar antes de su actuación. Confiesa que le gusta mucho la música, una afición que le viene de familia. Apunta su madre al respecto que el abuelo paterno del niño era músico aficionado y "tocaba de oído".

Cuando a Joan se le pregunta qué quiere ser de mayor, se lo piensa y dice que "músico y... futbolista". El tiempo dirá, pero a juzgar por la calidad de la nueva cantera musical menorquina no sería de extrañar que fuera músico profesional. Se da la curiosidad que entre el jurado de este concurso figura Xavier Larsson, quien a sus veinte años ha dejado ya hace tiempo de ser una promesa para convertirse en una figura con mucho futuro por delante, el que le auguran los prestigiosos premios de los que se ha hecho merecedor.

Larsson, un referente
De alguna forma, Larsson es un referente para los jóvenes músicos menorquines. Comenta uno de sus profesores y director de la Escola de Música de Ciutadella, Andreu Cardona, que el joven saxofonista pertenece "a una generación muy buena, la primera gran hornada de músicos, que ha salido de todos los centros de la Isla". Al respecto, añade que quizá hay nombres de esa generación que no suenan tanto, y que están estudiando en Palma o Barcelona, pero que también apuntan alto. Cuando se le pregunta a Cardona por el estado de la cantera musical menorquina, responde casi a bocajarro que "más sana que nunca". Explica que mucho mejor que hace diez años: "Ahora acude mucha más gente a las escuelas, y la calidad de éstas, así como del Conservatorio, va in crescendo. Cada día estamos viviendo un momento mucho mejor".

Al parecer hay mucha gente en Menorca interesada en formarse musicalmente. "Es algo imprescindible", añade el profesor. "La enseñanza artística es algo fundamental, ya sea música, pintura o cualquier otra disciplina". La realidad y el número de matriculaciones en los centros de la Isla pone de manifiesto un hecho curioso. Pese a tratarse de un población reducida, Menorca tiene una media altísima de gente que estudia música, explica el director de la escuela de Ciutadella: "Nos movemos en medias parecidas a los países europeos con gran tradición musical".

Falta de apoyo
Los resultados son buenos, aunque siempre hay algún pero que poner, y en el caso de las escuelas de música llevan ya algunos años quejándose de la falta de apoyo por parte de las administraciones. Tanto es así que ni siquiera en la coyuntura actual están peor que antes, "porque para nosotros la crisis ha existido siempre... Estamos constantemente en el olvido", apunta Cardona.

Futuro
Sin embargo, ganas de seguir trabajando no faltan, y buena prueba de ello es la organización de la primera edición de un certamen que nace de forma un tanto espontánea pero que tiene vocación de futuro. La idea es que si sigue adelante cada año se celebre en un municipio diferente. El concurso responde de alguna manera a la idea de poner una meta durante el curso a los estudiantes de instrumentos de viento que funcione como "aliciente, estímulo e ilusión para estudiar un repertorio en concreto", explica el profesor de música..

Pero como sucede con todos los concursos, siempre hay un punto de competitividad que no se puede pasar por alto. "En este caso procuramos que estén los que ganan y los que no ganan; aquí nadie pierde. El mejor premio es la participación, el esfuerzo, la ilusión y la perseverancia", concluye quien ha sido uno de los promotores del certamen, para el que se ha contado con la colaboración de Joventuts Musicals de Ciutadella.

Tras terminar todo el proceso de audiciones, medio centenar de jóvenes promesas de la música menorquina en las categorías de viento metal y viento madera acudirá hoy a las 13 horas a la ceremonia de entrega de premios en el Seminari de Ciutadella.

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