El equipo de gobierno del PSOE en el Ayuntamiento de Maó quiere modificar el criterio actual para calcular la tasa de basuras aprobada a finales de 2023. La propuesta consiste en que las tarifas se determinen en función del número de personas empadronadas en cada vivienda, en lugar de los metros cuadrados del inmueble, como se hace actualmente.
La iniciativa ya ha sido trasladada a los grupos de la oposición y ahora se abre un período de negociación para sacar adelante los cambios, puesto que los socialistas gobiernan en minoría. La concejala de Hacienda, Elena Costa, señala que su objetivo es alcanzar un acuerdo y llevar la nueva ordenanza al pleno durante la primera quincena de octubre. De esta manera, los cambios se aplicarían a partir del 2026.
Nuevo criterio
Desde el equipo de gobierno de Maó explican que los cambios que proponen se basan «en el principio de que quien más residuos genera, más tiene que pagar». «Lo más justo sería poder pesar la bolsa que sacan los vecinos cada día y aplicar un precio por kilo, pero esto ahora es inviable. Por ello, debemos buscar fórmulas que se acerquen más a la posibilidad de determinar los residuos que genera realmente cada vivienda, y calcular los coeficientes en función de las personas es una manera más justa», apunta Costa.
En este sentido, la concejala recuerda que cuando se implementó la nueva tasa, era técnicamente inviable aplicar el criterio de las personas empadronadas, ya que no se disponía de las herramientas adecuadas. Sin embargo, Costa asegura que el año pasado ya se estaba en disposición de poder aplicarlo. «Hicimos un intento por actualizarla, pero la oposición no estuvo por la labor», señala la concejala.
Desde el equipo de gobierno también están estudiando la posibilidad de reducir la tarifa base, que actualmente es de 65 euros, que de este modo se ampliaría o reduciría en función de las personas empadronadas en cada vivienda.
Desde el equipo de gobierno también han propuesto a los partidos de la oposición la posibilidad de potenciar algunas de las bonificaciones ya previstas, como la destinada a las viviendas que practican el compostaje casero o a aquellas que acepten pasar una inspección para comprobar que reciclan correctamente. Además, está sobre la mesa la posibilidad de bonificar a los centros educativos, que se sumarían así a los edificios municipales.
Igualmente, se pretende eximir de la tasa a los garajes con una referencia catastral individual, que actualmente tienen que pagar. Por otro lado, se prevé mantener la reducción para las viviendas en rústico y aplicar un mayor gravamen a las destinadas al alquiler vacacional.
58 % del coste actual
La concejala de Hacienda de Maó, Elena Costa, explica que en estos momentos la tasa de basuras del municipio solo cubre el 58 por ciento del coste del servicio. Además, asegura que dentro de este porcentaje, el 50 por ciento lo asumen los domicilios particulares y el otro 50 por ciento las actividades comerciales.
En este sentido, Costa señala que desde el equipo de gobierno están estudiando si esta distribución de los costes se mantendrá, a la vista de los datos del sistema puerta a puerta, que indican que, de toda la generación de residuos, un 80 por ciento corresponde a la actividad comercial y solo el 20 por ciento a los domicilios. «A partir de estos números estudiaremos posibles ajustes», apunta.
Jo crec que la taxa de fems hauria de ser igual per a tothom. És a dir, una taxa fixa i igual per cada habitatge, de manera indiferent als m2 o les persones empadronades. Ja que el servei, que és el que paguem, és el mateix per a tothom. Tots tenim uns horaris setmanals de què tirar, que són iguals per a tothom. Passejant els vespres per Mo, no veig cap diferència substancial de quantitats de residus entre una casa o una altra, i no crea més feina una casa que una altra. El camió ha de passar i recollir tots els dies que hi ha recollida en l'horari marcat hi hagi o no cubs fora de les cases. Els altres sistemes sempre crearan algun perjudici o diferència entre els qui paguen, creant petites injustícies. Una altra cosa, seria que sí que hi hagués una diferència enorme entre residus que es creen entre un habitatge o un altre o que hi hagués barris o cases on cal fer més recollides o més feina, però això només passa en l'àmbit empresarial i industrial, en el familiar no té sentit. Val a dir que aquest sistema a jo no em convenç i que seria més partidari d'un sistema mixt: recollida porta a porta només per a residus orgànics i de manera diària (que són els contenidors que creen problemes al carrer i on la gent tira de tot i no separa), combinat amb contenidors als carrers pel reciclatge de cartó, plàstic (aquests dos es podrien unificar en un sol contenidor, cosa que fan altres països de la UE i simplificaria el triatge per a les famílies) i vidre.