El plan de fumigaciones aéreas que el Govern balear pretende poner en marcha en Menorca si los niveles poblacionales de la oruga peluda (Lymantria dispar) así lo requieren ha puesto en alerta a los ecologistas. Los «efectos negativos» que podría tener esta actuación sobre otras especies y controladores naturales, advierten desde el GOB Menorca, son «catastróficos» y por ello piden aplicar sistemas totalmente selectivos.
El aumento progresivo en el número de machos de este insecto capturado en la Isla en los últimos dos años ha llevado al Govern balear a temer una «posible explosión de la plaga de la oruga peluda» en Menorca que podría afectar a las encinas. Entre las zonas de riesgo se encuentran el Parc de s’Albufera des Grau y ciertas áreas con encinares próximas a Maó y Ciutadella, donde el Govern ha previsto actuar con un plan de fumigaciones aéreas en caso de que sea necesario.
El GOB ha pedido al Ejecutivo que abandone estos sistemas no selectivos de control de plagas porque «cuando se fumiga un bosque desde el aire, el producto utilizado se distribuye ampliamente y no distingue entre la oruga de la plaga —en este caso Lymantria dispar— y otros insectos, aves o mamíferos que son controladores naturales de la especie problemática». La entidad ecologista argumenta, en este sentido, que en las fumigaciones se suelen usar dos tipos de productos, el diflubenzurón y el Bacillus thuringiensis, que afectan prácticamente a todos los insectos.
El Govern, considera el GOB, «debería apostar por sistemas totalmente selectivos, como las trampas de feromonas o la potenciación de especies como las aves insectívoras o los murciélagos» para frenar, específicamente, la plaga que puede afectar a los encinares, perjudicados también «por el aumento de temperatura derivado del cambio climático». De optar por las fumigaciones aéreas o usar productos químicos o biológicos, avisa la entidad ecologista, los efectos podrían ser «mucho más negativos para el bosque y la biodiversidad que lo conforma».
Precedentes
No es la primera vez que se plantea el tratamiento aéreo contra plagas. En 2019, por ejemplo, ya se planteó para luchar contra la procesionaria del pino. En aquel entonces un helicóptero Bell 206 Jet Ranger fue el encargado de llevar a cabo los trabajos de fumigación en 1.650 hectáreas de bosque de pinar de Menorca. El GOB también se posicionó en contra de esta práctica por considerar que este tratamiento, además de matar a las orugas, también mataría a otras especies que no dañan el bosque. Apuntaba, como ahora, potenciar los enemigos naturales de la plaga.
Hagan lo que hagan las encimas en menorca están condenadas a muerte. Ho no sabemos que la crisis climática arrasará con todo. Hacer como si nada no nos va a salvar.