El 20 de noviembre de 1975, cuando fallece el general Franco, en Menorca se están viviendo momentos de gran convulsión social y activismo político.
En enero de aquel mismo año se había constituido en la parroquia de Fornells la Junta Democrática de Menorca, promovida por opositores al Régimen con el objetivo de aglutinar las formaciones y personas comprometidas, desde la clandestinidad, en la defensa de los valores democráticos y la rechazo al franquismo.
Los impulsores son militantes del PCE, CCOO e independientes de izquierda, como el sacerdote Josep Seguí, Antoni Casero, Jaume Vidal, Adrià Carreras, Mevis Pons, Dioclecio Albis, Miquel Vanrell, Paco Pons, Miquel Sintes, Eldiberto Marí y Francesc Martí Camps.
Al mismo tiempo, pervive en la Isla al aparato político-administrativo del franquismo con Carlos de Meer de Ribera como gobernador civil de Balears y jefe provincial del Movimiento; y Pedro Pons Coll al frente de la delegación del Gobierno y la jefatura insular del Movimiento.
El delegado del Gobierno
Pons Coll, maestro nacional que había sido alcalde de Sant Lluís y diputado provincial, fue el último delegado del Gobierno franquista. Desempeñó el cargo desde marzo de 1972 hasta septiembre 1977, cuando será sustituido por Francisco Tutzó Bennasar, prohombre de UCD.
Al ser nombrado, en marzo de 1972, el entonces director de «Es Diari», Mateo Seguí Mercadal, escribe: «La prensa llegada ayer de Palma publica una nota oficial del Gobierno Civil que dice: ‘Por orden del Excmo. Sr. Subsecretario del Ministerio de Gobernación, fecha 16 de marzo en curso, ha sido designado para el cargo de Delegado del Gobierno en Menorca don Pedro Pons Coll, aceptándose la renuncia de don Miguel Aleñar Ginard, a quien se agradecen los servicios prestados’. La noticia causó una gran decepción por haber tenido que enterarse la Isla de algo que tan directamente le afecta a través de los medios de comunicación de fuera, como si Menorca no contara con prensa y radio propia, y tan balear como la de Mallorca».
Carlos de Meer, el gran jefe político del franquismo en Balears, era teniente coronel de Caballería. Había sido nombrado en abril de 1974 y fue destituido en enero de 1976. Durante su mandato prohibió recitales, mesas redondas y conferencias. Mucho más tarde, el 1986, se entrevistó sin autorización oficial con el coronel Gadaffi, presidente de Libia. Por este motivo fue acusado en un consejo de guerra de conspiración para la rebelión.
Los últimos alcaldes franquistas
Los siete últimos alcaldes del franquismo en Menorca, que entonces eran nombrados directamente por el gobernador civil de Balears, fueron José María Escudero Monjo (Maó), Antonio Casasnovas Franco (Ciutadella), Antonio Pons Timoner (Alaior), Francisco Huguet Cardona (Ferreries), Gabriel Servera Capó (Es Mercadal), Gregorio Vila Victory (Es Castell) y Santiago Pons Cardona (Sant Lluís).
Aún no se había creado el municipio de Es Migjorn Gran. Todos -excepto el primer edil de Es Mercadal- seguirán al frente de sus cargos hasta la celebración de las primeras elecciones municipales democráticas, en marzo de 1979, cuando ya habían transcurrido más de tres años desde la muerte del general Franco.
Aún cuando la designación de los concejales se realizaba formalmente a través de los denominados tercios -familia, municipio y sindicato-, en realidad los alcaldes eran nombrados directamente en Palma por el gobernador civil. Los nombramientos y los ceses eran comunicados a través de simples telegramas, sin muchas explicaciones.
Los alcaldes también ejercían la presidencia del Consejo Local del Movimiento en cada municipio. En Menorca se reunían, sin periodicidad, en Maó y Ciutadella, con escasas reuniones del Consejo Insular. La desaparición de la documentación y las actas dificulta enormemente la investigación de estos organismos.
Antonio Casasnovas dimitió para incorporarse a Unión de Centro Democrático (UCD). y concurrir a las primeras elecciones al Consell, en abril de 1979. Fue vicepresidente con Francisco Tutzó en la presidencia.
binibèquerEl recoordeu bé quatre moixos que vau polititzar ses Festes de Gràcia de 1975. Sa majoria ho recordam com una "gamberrada" de s'extrema esquerra, totalment fora de lloc a un acte festiu.