La tardanza en el proceso para homologar –o conseguir la equivalencia– en España de licenciaturas cursadas en países al margen de la órbita europea, a pesar de que entre 2024 y el primer semestre de 2025 se han homologado cerca de 40.000 títulos, la cifra más elevada desde que se aprobara el Real Decreto de noviembre de 2014, persiste como una asignatura a mejorar.
Puesto que si bien por ley el plazo máximo de espera el respecto se sitúa en seis meses, en la Isla existen casos de migrantes, en esencia provenientes de América Latina, cuya demora se está alargando durante más de tres años. Y siguen a la espera. Un déficit en eficacia que no apunta a resolverse con prontitud.
«Existe una cierta frustración, y la sensación es que esto no es el primer mundo», comenta –y en perfecto menorquín– en alusión a su situación, que no es excepción, Eliana Ocampo, colombiana y licenciada en psicología, que vino a nuestro país en 2000, desde 2022 vive en la Isla y para quien lo más duro de «no poder acceder a un trabajo» para el que «estás titulada», es «no recibir» explicación alguna sobre qué motiva ese atraso.
«Una broma de mal gusto»
No en vano, al cabo de un año de presentar la documentación, «me dijeron que faltaban unos papeles», reiteró en los trámites «y un año después me pidieron exactamente lo mismo que había presentado». «Me pareció una broma de mal gusto». No ha sabido más. Mientras, da clases en la Escuela de Adultos de Maó, que sufragan sus alumnos, pues no puede impartir recibiendo emolumentos de la Administración, al no estar homologada; talleres de medicina alternativa y en verano trabajó de recepcionista en un hotel.
Exaspera también, tanto a ella como a otros ejemplos consultados, el hecho de no encontrar una persona concreta cuando se tramita el papeleo, que haya muchas instancias, oficinas diferentes y que en pleno siglo XXI no se haya podido implantar un programa informático que contribuya a evitar este caos y se agilice la coyuntura. Se denuncia asimismo cierto ‘mercadeo’ a la hora de concertar una cita telefónica para ser atendido o que tampoco las reclamaciones ante el Defensor del Pueblo han repercutido de algún modo en una comunidad autónoma, la balear, donde hay carencia de médicos, farmaceúticos...
La hermana de Eliana, Andrea Ocampo, es licenciada en Farmacia y acumula 23 años de experiencia laboral en ese campo. Incluso hizo un máster en investigación por la Universitat de les Illes Balears (UIB). Paradójico es que pudiera hasta examinarse del mismo cuando no se le convalida la carrera... Ha tenido propuestas para marchar a Alemania o Inglaterra, pero de momento, mientras desarrolla su proyecto para un doctorado, trabaja en el Aeropuerto como auxiliar en control de pasaportes, «gracias a que domino el inglés».
«Estoy a gusto en mi trabajo, pero no tiene nada que ver con lo que estudié», añade. Su permiso de estancia en España agota en 2028, «confío para entonces ya tener la homologación o una medida transitoria que me permita ejercer», termina.
Anai Escontrela es venezolana. También licenciada en Farmacia, trabaja actualmente como auxiliar, una ocupación muy por debajo de su nivel, y desde hace un tiempo integra y es portavoz de ‘Homologación Justa Ya’, asociación que maneja 143 expedientes de extranjeros, a nivel nacional, que padecen por este retraso. No entiende, por ejemplo, que a dos personas con idéntica formación y titulación que proceden de un mismo país, «nos pidan cosas distintas para recibir la misma homologación». «Es que realmente no sabes a qué obedece que alguien tarde dos años y otra persona tres y medio o cuatro en tener todo en regla, no hay una base, ni nada lineal establecido», abunda.
«Pedimos transparencia, orden y criterio, sin saltos justificados de prioridad ni discriminaciones», recalca, en referencia igualmente a las reivindicaciones de su asociación, que lo único que pretende es que «no se vulneren» derechos profesionales y laborales de quienes tienen una formación reconocida fuera de España por el «simple hecho de que su expediente está paralizado».
Y aunque las profesiones vinculadas al gremio sanitario son las «más afectadas» por esa demora, subraya Anai, en realidad el patrón es común en cuanto a profesiones y zonas, tanto en la geografía menorquina, balear como española. No hay una ocupación o una región que sea eficaz o excepción. A diferencia de otros países de Europa, donde el plazo para estar homologado estriba entre dos y cuatro meses, «y se cumple».
Incrementa la «desesperanza» en ciertos casos que se trata de descendientes directos de españoles –hijos o nietos– cuyos ancestros debieron de emigrar por motivos políticos u obligados por las circunstancias.
Y concluyen desde ‘Homologación Justa Ya’ que «no pedimos homologaciones automáticas, sino procedimientos justos». «Si un título cumple los requisitos, que la Administración cumpla con los plazos y criterios que dice la ley; si el tiempo máximo de espera son seis meses, no tener que estar dos, tres o cuatro años, y con la incertidumbre de no saber qué sucederá con el expediente», sentencian.
Deberían pasar unos exámenes, me da que todo es papeleo y al final lo importante que es el nivel que debería ser el mismo, es lo que menos importa y seguramente en algunos campos no será el mismo ni en sueños. Que pasen exámenes porque sino toda las exigencias a la que nos somete la UE no tiene un mínimo de sentido. Da la sensación de que los deberes son para los de aquí y los derechos gratuitos para los de fuera de nuevo.