El distanciamiento entre la postura que propugna el conseller y la que defienden los asesores lingüísticos de la institución queda patente en diversos preceptos del nuevo reglamento que se propone aprobar. No solo porque el mismo conseller será el encargado de supervisar su aplicación sino, también, porque añade al articulado la posibilidad de encargar un asesoramiento externo. Eso sí, deja claro que «la posible externalización de una parte del servicio no puede implicar la pérdida de la titularidad del mismo por parte del Consell ni eximir totalmente de la responsabilidad que corresponda a la administración insular».
El servicio, especifica, debe desarrollar su labor en dos ámbitos: el interno, que también deberá «priorizar siempre el uso formal de las formas lingüísticas del menorquín», y el externo, con el «mantenimiento adecuado de los servicios en financiación e infraestructuras», y llevando a cabo «actuaciones de dinamización, preservación y fomento del menorquín como un patrimonio lingüístico insular».
Menorquín, como patrimonio
En una de sus primeras entrevistas, tras ser nombrado para el cargo, Pons ya anunció que daría los pasos pertinentes para que el menorquín sea declarado patrimonio cultural inmaterial. El conseller se ampara en el Estatut d’Autonomia para defender las modalidades insulares y hacer que el menorquín se erija en «una riqueza cultural que no sea motivo de discordia, sino de unión».
RokurutaDe flipadas nada de nada. Tú has mencionado a Hitler y a Netanyahu. Seguramente tu inconsciente te ha traicionado. Es lo que tenéis los integristas, no lo podéis evitar, en el fondo no creéis en la libertad, ni creéis en la democracia. Vuestro credo real es la imposición y la dictadura. Os creéis en posesión de la verdad absoluta. Bona nit, crack.