La nueva tasa de basuras de Maó, aprobada inicialmente en el pleno municipal del pasado octubre, no convence a todos. Hasta ahora, el importe se calculaba en función de los metros cuadrados de los inmuebles, pero a partir del próximo año se determinará según el número de personas que residan en cada domicilio.
Sin embargo, este cambio —que pretende ajustar la tasa a la generación real de residuos— no se aplicará a comercios e industrias, donde se mantendrá el criterio de la superficie del local.
Precisamente, esta circunstancia es la que ha motivado las alegaciones presentadas por el Síndic Hotel, situado en el casco viejo, que reclama que, en el caso de los establecimientos hoteleros, se tenga en cuenta el número de plazas autorizadas y la temporada real de apertura.
Proporcionalidad
Desde el establecimiento recuerdan que ya existe una reducción para hostales y pensiones sin comedor, lo que, a su entender, supone un reconocimiento de que el nivel de servicio incide en la generación de residuos. Además, consideran especialmente injusto que la tasa se siga cobrando durante los periodos de cierre estacional, cuando no se generan basuras. Todo esto, lamentan, vulnera el principio de proporcionalidad.
Por todo ello, insisten en que la generación de residuos depende del número de plazas ocupadas y del tipo de servicio que se presta, no de los metros cuadrados de superficie. Ponen como ejemplo dos hoteles de igual tamaño pero distinta capacidad, que tendrían que pagar lo mismo.
Por estos motivos, aseguran que la modificación parcial de la ordenanza, limitada únicamente a las viviendas, constituye una incoherencia normativa, y advierten que podría existir riesgo de nulidad debido a la aplicación de criterios desproporcionados o desvinculados del hecho imponible.
En cambio, en la justificación de sus alegaciones, desde el Sindic Hotel se pone como ejemplo a seguir el modelo del Impuesto de Turismo Sostenible, también conocido como ‘ecotasa’. Este tributo, señalan, se devenga en función del número de plazas y de los días de apertura, y permite optar entre una liquidación directa y una estimación objetiva, lo que responde al principio de adaptabilidad y proporcionalidad. Además, recalcan que este modelo se ajusta mejor a la realidad de un sector tan estacional como el turístico.
En consecuencia, piden que se revise la ordenanza y se introduzca un sistema para los establecimientos hoteleros basado en el número de plazas turísticas y en la temporada efectiva de apertura, que garantice que la cuota pagada guarde relación con la prestación del servicio.
No al puerta a puerta! No a la malísima gestión! No a la imposición que nadie quiere!