Numerosas pequeñas empresas y autónomos del sector del chárter náutico no pueden trabajar como hasta ahora, vendiendo plazas para excursiones marítimas en veleros, catamaranes, llaüts o barcos de pesca deportiva, ya que el Decreto 44/2025 del Govern, por el cual se regula la actividad de alquiler de embarcaciones y buques de recreo, no permite el alquiler parcial de las mismas ni mediante la venta de tickets individuales.
La Asociación de Pymes de Actividades Náuticas de Islas Baleares (Apanib), que engloba a 104 empresas y 450 embarcaciones, alerta de que la prohibición está llevando al cierre a numerosos negocios, lo que también conlleva el final de un tipo de turismo de experiencias: sentir el mar, hacer una ruta por calas apartadas o disfrutar de la navegación a vela. «Es una tristeza recibir cada semana el mensaje de que van cerrando empresas», afirma su presidente, Álvaro Aguirre. La última, una pequeña empresa dedicada a las excursiones en barco con patrón y con base en Ciutadella. Aspanib calcula que 7 de cada 10 de las empresas que aglutina podrían cerrar. El decreto se aprobó ya avanzada la temporada turística de 2025, en agosto, y afecta no solo a las embarcaciones con base en las Islas sino a todas las que utilicen puertos o puntos del litoral balear, aunque lleguen de otras comunidades y países.
Los barcos que se alquilen tienen que estar inscritos en la Lista Sexta del Registro de Buques y Empresas Navieras, la que comprende las embarcaciones deportivas o de recreo que se explotan con fines lucrativos. También deben acreditar el lugar de amarre o la autorización para el embarque y desembarque en puertos de Balears. «No hay amarres suficientes para cumplir el decreto», señala Aguirre.
Algunos afectados relatan su situación. «Hace 36 años que me dedico al chárter náutico, soy solo yo, de patrón profesional con un velero», explica este autónomo, «desde 1990 desarrollo mi actividad con puerto base en Barcelona, pero en temporada alta, en Balears». «El pasado agosto se me prohibió seguir trabajando como hasta ahora y seguramente tendré que cerrar», añade.
Otro empresario de Sant Lluís afirma que hasta el verano pasado realizaba excursiones y vendía plazas hasta llenar su barco con patrón, de casi 7 metros de eslora, pero en cumplimiento de la nueva normativa dejó de hacerlo, tiene que alquilar la embarcación «entera». «De trabajar todos los días, este verano pasé a tener días libres», afirma.
Considera que «se limita el barco a un público de un poder adquisitivo alto, cuando antes una familia podía disfrutar de una excursión pagando 50 o 60 euros por persona, los niños menos». Pero para alquilar un barco con patrón hay que pagar «de 600 euros para arriba, lo más básico», cuando no miles de euros, lo que convierte esta actividad en elitista.
«Un callejón sin salida»
La normativa entró en vigor en agosto y las empresas, señala el presidente de Apanib, ya lo notaron en sus balances. «El verano pasado ya hubo pérdidas porque tuvieron que dejar de trabajar con la venta por plazas, se están comiendo los barcos, los ahorros de su vida, las empresas están cerrando porque los tenedores de las embarcaciones que más consumen y masifican han decidido que un llaüt o un velero les hacen la competencia», declara Álvaro Aguirre. El presidente de la asociación se refiere a los empresarios de embarcaciones de la Lista Segunda, los que se dedican al transporte de pasajeros y tienen más de 12 plazas, mientras que para las embarcaciones deportivas y de recreo de la Lista Sexta, esa docena de personas es el máximo que pueden llevar.
La opción de cambiar de lista y pasarse a la Lista Segunda para desplazar pasajeros es, según Aguirre, «un callejón sin salida, es como pedir a un coche particular que se pase a taxista, se necesitan unas homologaciones, un diseño del casco específico, los barcos de esa lista tienen asientos, son para ir de un punto A a uno B, es completamente inviable», resume.
Heu robat prou que no sap cap greu! Poques en tancaran! Pensaveu que tenieu sa patent de corsari tots!