Los radares móviles que manejan las Policías Locales de Menorca son un recurso eficaz para elevar la seguridad en las vías urbanas de los municipios, al tiempo que suponen una fórmula para disponer de más ingresos por la recaudación de las sanciones. Ahí está el ejemplo de los radares, tanto fijos como móvil, de Es Migjorn, a los que se han sumado en los últimos dos años los del resto de municipios, salvo en Ferreries y Es Mercadal donde carecen de cinemómetros de estas características.
Los dispositivos, convenientemente señalizados para los conductores, son elementos disuasorios de los excesos de velocidad y contribuyen a pacificar, además, la coexistencia entre peatones y vehículos. Sin embargo, cuentan con un inconveniente insoslayable en la Isla. Al ser radares móviles necesitan al menos uno o dos agentes para ubicarlos, activarlos y recoger la información que capta al conductor infractor.
Ese es el handicap que reduce el uso a su mínima expresión, como admiten la mayoría de prefecturas consultadas. Ninguna está en condiciones de destinar un par de agentes o más, de forma periódica, para sacar el radar móvil durante unas horas en los puntos urbanos más conflictivos por exceso la velocidad. Es la consecuencia de la crónica falta de policías locales en todos los municipios.
Maó
De vez en cuando se ve a los policías locales asignados al servicio, unos metros más allá del radar móvil que se sitúa sobre un trípode en la Vía Ronda. El dispositivo eventual en una calle tan transitada se suma al fijo que también está ubicado en la misma vía. El Ayuntamiento dispone de dos radares móviles, ocho pedagógicos, tres radares fijos y uno más cedido por la Dirección General de Tráfico en Sant Climent.
Alaior
El Ayuntamiento cuenta con un cinemómetro móvil desde hace dos años, informan desde la Policía Local. Se hace uso de él en contadas ocasiones porque siempre hay que atender situaciones de seguridad o control directo que son más prioritarias. En Son Bou o Cala en Porter se utiliza en la temporada estival, cuando hay disponibilidad.
Ciutadella
No tiene radar móvil, pero lo tendrá a partir de este mes, cedido por la Agencia Tributaria de Balears, que además ha facilitado al Ayuntamiento varios terminales TPV para que los propios agentes puedan cobrar las multas en el momento, si dan el alto al infractor. Había presupuestado en 2024 la adquisición de dos cinemómetros móviles, pero no llegó a comprarlos. El dispositivo para ‘cazar’ infractores más célebre de la ciudad es el semáforo inteligente de la plaza de Ses Palmeres, aunque este es fijo y en la actualidad ya no genera tanta controversia entre los usuarios que ahora sí conocen tanto su ubicación como su funcionamiento para evitar que se dispare.
Sant Lluís
Sant Lluís licitó hace año y medio la compra de tres radares, dos fijos y uno móvil. Los residentes tienen constancia del móvil porque, en ocasiones, lo advierten en la Avinguda de Sa Pau, la vía de mayor tráfico del municipio. Es la solución arbitrada para atender las quejas vecinales porque conductores ocasionales no respetan los paneles disuasorios para advertir sobre los límites de velocidad.
Es Mercadal
A pesar de ser un municipio de gran presión de tráfico en la época estival por contar con Fornells y las urbanizaciones de la costa norte, no dispone de ningún radar móvil todavía. Ni lo tiene y si dispusiera de alguno, como otros municipios de la Isla, el uso que podría darle sería muy limitado. A la prefectura que cambia de jefe esta semana, con el ascenso del oficial Borja Picón, en sustitución del veterano Joan Llabrés, le faltan como mínimo 4 o 5 efectivos en plantilla.
Ferreries
Es la misma situación por la que atraviesa el pueblo de Es Mercadal. El Ayuntamiento de Ferreries no tiene radar móvil y tampoco se plantea tenerlo, «es imposible por la falta de personal que tenemos», explican desde la prefectura. Tampoco consta que el Ayuntamiento prevea adquirir uno de estos dispositivos que implicaría disponer de más agentes a corto plazo.
Es Migjorn
En este municipio está el radar más controvertido de la Isla, que se suma a los dos fijos distribuidos entre el núcleo urbano y Sant Tomás. Los aparatos dispararon hasta cifras insospechadas las sanciones a residentes y veraneantes desde su instalación hace dos años y medio, convirtiéndose en el que más multa de Balears. La gestión corresponde a una empresa externa que se lleva el 60 por ciento de la recaudación. El móvil se utiliza «según necesidades», señalan desde la Policía Local, aunque prima la escasez de agentes para poder activarlo con más frecuencia.
Es Castell
Hace año y medio que la Policía Local cuenta con uno cedido por la Dirección General de Tráfico, aunque apenas lo saca del almacén porque no tiene personal para utilizarlo. Está previsto adquirir uno móvil esta misma semana y devolver el de Tráfico, y así se hará, aunque antes hay que dar formación a los agentes, por lo que su puesta en funcionamiento, en las vías urbanas donde más se excede la velocidad, todavía se demorará varios meses, señalan desde la Policía Local. También estará condicionada por la disponibilidad de los agentes.
Que lo que recaude cada radar se invierta en auditar las cuentas de Consell y ayuntamientos