Siempre resulta complicado sacar conclusiones innegables de una temporada turística, pero la de 2025 se ha prestado todavía menos a los análisis axiomáticos. Si una realidad se ha impuesto sobre las demás, al menos en lo relativo a la opinión publicada, es que este año ha bajado el volumen del debate sobre la masificación, que da algunos síntomas de haber tocado techo, y ha vuelto con fuerza otra vieja controversia conocida, la del gasto de los visitantes. La caída del poder adquisitivo de los turistas y los cambios en su perfil han aguado la expectativa de grandes sectores como el comercio y la restauración, a los que les ha tocado pagar los platos rotos del encarecimiento de partidas ineludibles como el transporte y el alojamiento.
Los grandes datos de la campaña no reflejan con tanta rotundidad los fenómenos que desde la llamada oferta complementaria han venido denunciando a lo largo de la campaña. Menorca ha vuelto a batir su récord de visitantes. Según los datos de la encuesta Frontur, que discierne entre pasajeros residentes y visitantes, entre abril –ya consolidado como mes plenamente turístico– y octubre llegaron a Menorca 1.669.934 turistas, 85.185 más que en 2024, una subida del 5,3 por ciento. En el global del año se han superado por primera vez los 1,7 millones de turistas y El gasto de estos ha crecido un 6,7 por ciento alcanzando los 1.914 millones de euros.
Para explicar entonces que, gran parte del sector turístico, el que está principalmente formado por pequeños negocios, se haya quejado amargamente esta temporada –como se refleja en las encuestas de PIME– hay que profundizar en las estadísticas y comprobar, por ejemplo, como ese aumento del gasto se ha centrado principalmente en el coste de los viajes y en el alojamiento, mientras que en otros como el comercio, y a pesar de la considerable inflación interanual, el desembolso se ha estancado totalmente. En los restaurantes hay realidades muy dispares que han sido directamente palpables sin necesidad de estadísticas. Hay restaurantes en los que resulta imposible encontrar un hueco, pero en muchos otros han abundado las mesas vacías en plena temporada alta, un termómetro de la situación.
Los mercados
Detrás de la poca alegría con la que los turistas han sacado la cartera para afrontar gastos extra en el destino se puede esconder otra realidad, el cambio de perfil del visitante. Desde las pymes turísticas han visto descender el número de clientes nacionales, aunque la estadística Frontur apunta a un ligero incremento, y ha caído incontestablemente la presencia de otro cliente tradicional, el británico. Los mercados que han permitido mantener el crecimiento, sobre todo el francés y el portugués y otros europeos en menor medida, no han dejado los mismos niveles de satisfacción entre los negocios de la oferta complementaria.
Del comportamiento de los mercados se extrae una conclusión clara. Los países de origen más mayoritarios y consolidados, el nacional y el británico, pierden peso entre el flujo de turistas, pero el destino, al menos en términos cuantitativos, no se ha resentido. La razón es principalmente un nuevo incremento sustancial en la llegada de franceses, que según la encuesta Frontur, han crecido de abril a octubre un 28 por ciento. Su crecimiento hace que este mercado empiece a comer ya en la mesa de los grandes. Otro que despunta con una fuerza inusitada es el portugués, que en algunos meses ha dado el sorpasso al turismo alemán. También han perdido fuelle los mercados italiano y alemán, pero crecen otros menores del centro de Europa.
Bonanza hotelera
Otro panorama distinto se ha dibujado en el sector del alojamiento, que, no obstante, tampoco se ha resistido a la queja sobre el comportamiento de la temporada alta. Hay que tener en cuenta que no existen realidades monolíticas dentro de un sector, cada negocio cosecha lo que siembra con sus estrategias comerciales y la caída del mercado británico ha hecho daño aparte de los establecimientos. No obstante, las estadísticas de ocupación media, pernoctaciones, precio de las habitaciones y rentabilidad que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) permiten concluir a nivel general que los hoteleros han obtenido buenos resultados de la temporada de 2025.
La ocupación de las plazas hoteleras ha crecido en cuatro de los seis meses de la campaña y los descensos registrados, en octubre y agosto, han sido insignificantes. El número de pernoctaciones registradas de mayo a octubre ha alcanzado la cifra récord de 4,73 millones, un 6,8 por ciento más. La tarifa media diaria ha crecido en todos los meses, con repuntes de hasta un 18,5 por ciento, como el registrado en septiembre. Y en consecuencia el indicador de rentabilidad, los ingresos por habitación disponible, ha alcanzado niveles históricos. También las viviendas vacacionales aseguran que ha sido un verano mejor que el año pasado para el alquiler turístico.
Los datos de empleo muestran asimismo una evolución favorable en cuanto al número de afiliados. El dinamismo del negocio turístico ha facilitado que de nuevo se hayan batido récords de afiliación en el sector, aunque con reveladores matices. En la punta de la campaña el sector del alojamiento registró un seis por ciento más de trabajadores, mientras la restauración sufrió un descenso del 2,8 por ciento.
MarPero al final ¿quién paga las paguitas de invierno? Ya nos contarás.