Superado el ecuador del mandato municipal, Lluís Camps, alcalde de Es Castell, hace balance de los principales proyectos y decisiones que han marcado los primeros años de gestión.
En su segunda etapa al frente del Consistorio, Camps ha tenido que afrontar la implementación del sistema de recogida de residuos puerta a puerta, el avance del centro integrado de Formación Profesional, cambios en la circulación y en los aparcamientos del municipio, el futuro de la gasolinera Maó-Es Castell y la rehabilitación de El Salón.
Han sido el primer municipio en aplicar la recogida de residuos puerta a puerta al cien por cien, ¿lo volvería a hacer de la misma manera?
—Es una decisión que venía de la legislatura anterior y que nos tocó ejecutar al inicio del mandato. Nos ha obligado a ser pioneros también en los ajustes: hemos aprendido mucho del día a día y hemos ido corrigiendo aquello que no funcionaba como estaba previsto.
A pesar de las dificultades iniciales, hoy ofrecemos el mismo servicio a todos los vecinos del municipio. Con la experiencia, algunas cosas las haríamos de otra manera, pero el modelo es el adecuado.
¿Qué cree que es lo que mejor ha funcionado del sistema? ¿Y lo que menos?
—Lo más positivo es el resultado ambiental y la igualdad en el servicio. Lo que más ha costado ha sido adaptar determinadas zonas, especialmente calles con aceras estrechas o con problemas de movilidad, donde ha sido necesario reajustar los puntos de aportación. También hay una parte negativa vinculada a una minoría de vecinos que no respetan las normas. Ahí es donde debemos insistir con pedagogía.
Tuvieron que aplicar una nueva tasa de basuras. ¿Era obligada la aplicación más estricta de esta tasa?
—La Ley estatal 7/2022 obliga a que el coste total del servicio repercuta en los usuarios. No era una decisión discrecional. Lo que sí hemos hecho es gestionarla con responsabilidad, formando parte del Consorcio de Residuos y trabajando para que el sistema sea cada vez más eficiente.
¿Cree que el sistema actual permite introducir mejoras o ajustes de cara al futuro?
—De hecho, ya los estamos aplicando. Los datos positivos nos han permitido aprobar una reducción de la tasa: un 10 por ciento menos para las viviendas y un 20 por ciento para los comercios, sin tocar otras bonificaciones.
Somos el único municipio que cumple en su totalidad la normativa y eso demuestra que, si se hace bien, y hay resultados positivos, el coste puede bajar.
En relación al Centro Integral de Formación Profesional, ¿es este uno de los grandes proyectos de Es Castell?
—Sin duda. Inicialmente, se llegó a hablar incluso de 1.000 alumnos, pero consideramos que era una cifra desproporcionada. Un centro para 600 personas es ambicioso, realista y pensado a largo plazo, teniendo en cuenta la movilidad, los aparcamientos y la distribución de la FP en Menorca.
¿Será el centro tan potente como el que se planteó al inicio de la propuesta?
—Será un centro de referencia, en equilibrio con el territorio y con capacidad de crecer en el futuro si las necesidades lo requieren.
Los cambios en circulación y aparcamiento han sido importantes desde el primer día del mandato. ¿Qué destacaría de estas actuaciones?
—Desde el principio, hemos revertido decisiones que no eran compatibles con la configuración de Es Castell. Tenemos entradas y salidas muy concretas. Obligar a dar grandes vueltas no era ni seguro ni sostenible. Por ello, hemos recuperado direcciones, mejorado la conectividad y priorizado el sentido común.
¿El aparcamiento sigue siendo uno de los grandes retos del municipio?
—Es una prioridad. Estamos trabajando en nuevos aparcamientos públicos. Es el caso del cuartel de Conde de Cifuentes, que contará con aproximadamente 140 plazas, y esperamos que esté en funcionamiento ya en verano.
Pendientes de la ejecución de la sentencia de desmantelamiento de la actual gasolinera, ¿ven posible volver a tener una gasolinera en la carretera Es Castell-Maó?
—Hay distintas vías abiertas y todavía no hay una decisión definitiva. No descartamos que Es Castell pueda volver a disponer de una gasolinera, pero hay que esperar a los pronunciamientos judiciales.
El Ayuntamiento cuenta con fondos del Govern para ejecutar el bulevar de entrada al municipio. ¿Qué destacaría de este proyecto?
—Es una operación clave: pacificará la entrada al pueblo, mejorará estéticamente el espacio, incorporará zonas verdes, refugios climáticos y carril bici. Además, se coordina con actuaciones previstas por el Consell, lo que multiplica su impacto positivo.
El Consistorio también compró el local de El Salón. ¿Cómo avanza?
—El presupuesto de 2026 ya incluye la primera fase de desarrollo del proyecto, con una inversión inicial de 100.000 euros. La licitación debería salir en el primer trimestre y las obras podrían comenzar en el segundo semestre de 2026. El objetivo es que se convierta en un equipamiento cultural de referencia en Es Castell.
Finalmente, usted ya fue alcalde entre 2011 y 2019 y lo es de nuevo desde 2023. ¿Qué balance personal hace de esta segunda etapa?
—Estoy disfrutando mucho. Después de años de sacrificio, veo que los proyectos salen adelante con consenso, incluso con una oposición constructiva. Todos estamos de paso, pero el objetivo es gestionar bien y dejar un municipio mejor.
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