El alcalde de Alaior, al que gustaría que cada día del año fuera Navidad por el espíritu conciliador y los buenos deseos, se muestra partidario de rebajar la crispación que, según afirma, prevalece desde hace décadas en el municipio. En esta entrevista analiza los primeros dos años y medio de gestión del que es su segundo mandato. El primer edil de Alaior habla sobre logros, polémicas e intenciones sin eludir ninguna cuestión.
Su gestión impulsa muchas actividades con el objeto de dinamizar el municipio. Nit amb candela, karaoke en la plaza, feria del turismo... ¿Qué retorno están obteniendo?
—El retorno ha sido fantástico. Estamos muy contentos. El objetivo es dar vida al pueblo y motivos a la gente de fuera para venir. Damos oportunidades a emprendedores y hacemos que a tiendas y restauradores les salgan mejor las cuentas. Tratamos de que estas actividades, que intentamos sean singulares y proyecten la ‘marca Alaior’, se lleven a cabo también en invierno, no solo de abril a noviembre.
Alaior destaca como único pueblo de Balears con estand propio en Fitur. ¿Qué resultado está rindiendo?
—Muy bueno. Nuestra presencia en Fitur es muy positiva, es una puerta que abre Alaior al mundo, su historia, su presente y lo que quiere ser en el futuro. Vamos allí a buscar trabajo para nuestra gente, para alargar la temporada más allá de verano y para situar Alaior en el mapa a nivel cultural, uno de nuestros principales propósitos de proyección. Y lo estamos consiguiendo. Esa presencia también es producto de la colaboración público-privada, del trabajo con empresas del sector turístico.
Todavía se aplica el Plan General de 1994 y se tarda mucho en revisarlo, ¿cuándo cree que estará a punto?
—Cuanto antes espero. Tenemos la aprobación inicial del nuevo Plan General, pero sufrimos una desgracia humana, pues el arquitecto redactor del Plan General nos dejó hace ya un tiempo. Además del dolor, supuso un gran contratiempo, y sí, hay un retraso, no deseado, que afrontamos como podemos, intentando resolver la situación que se ha creado.
Una de las polémicas del año ha sido el intento de subasta de los 56 pisos de la Avenida Verge del Toro, que finalmente se ha paralizado. ¿El Ayuntamiento pudo hacer más?
—El Ayuntamiento ha hecho todo lo que ha podido, como en todas las problemáticas que puedan surgir en Alaior. Hicimos de todo y más, la gente lo sabe. Estuvimos en contacto con la Sareb, con la Delegación del Gobierno, con el Ibavi, con la conselleria de Vivienda. Y siempre pendientes de los vecinos y las vecinas, además de presionar a quien fuera pertinente para que se tuvieran en cuenta sus derechos. Siempre hemos planteado que se respeten los alquileres y que cuando venzan sean renovados con sensibilidad social. Se trata de gente que cumple sus compromisos, no de okupas.
Se han detectado irregularidades en algunos agroturismos. Las piscinas de Torre Vella, el pozo de Cap Menorca... ¿Se persiguen realmente esas infracciones?
—La ley es clara e incumbe a todos. Nosotros también estamos para hacer que se cumpla. Es importante, en el ámbito rural, ser riguroso y estricto con el cumplimiento de la ley. Cualquier solicitud de licencia se revisa al detalle, y cuando se concede, es porque la ley lo permite. Las decisiones siempre son técnicas, no políticas. Y en materia de disciplina en rústico la competencia es del Consell, nosotros llegamos hasta donde llegamos.
Geriátrico Municipal. ¿Cómo cree que mejorará la nueva concesión el servicio? ¿Y se mantendrán las tarifas, que ya se incrementaron un 40 por ciento?
—A nadie le gusta que suban las tarifas, pero en otros municipios se han actualizado mucho más al alza, donde además ya estaban muy por encima. Las de Alaior eran las más bajas, y hay que entender el contexto de inflación y subida de costes en que nos movemos. Esa actualización también afecta a los profesionales, sus sueldos. Y estoy convencido de que el servicio mejorará, con la nueva licitación tendremos un fisioterapeuta, trabajadores de atención social. Habrá una aportación de 400.000 euros más al año, a la que nosotros sumamos 368.000 euros para mantenimiento del edificio y estructuras.
El Ayuntamiento ya posee 8.400 metros de la antigua fábrica de Coinga. En principio podrían albergar un nuevo geriátrico, vivienda de protección oficial, un aparcamiento... ¿cuándo se podrá ver algo?
—Ojalá sea pronto. Lo importante es que hemos comprado este solar, que concede a la gente de Alaior muchas posibilidades. Ha sido una gran inversión, de la que debemos recuperarnos. Ahora debemos revitalizar la zona, el barrio de Cala en Busquets. Lo primero es limpiar el solar, luego se podrá desarrollar el proyecto. Un nuevo geriátrico es una opción, pero lo que deseamos es alzar un auditorio que pueda valer como teatro, para congresos, convenciones y como sala de conciertos cubierta, que sería la primera de Menorca. En Alaior hay mucha afición por las artes escénicas, es una lástima no tener un buen teatro, y se lo queremos proporcionar a la gente de Alaior. El lugar debe ser ese. Vivienda social, aparcamiento y zona verde también se contemplan.
El nuevo centro de salud, también en Cala en Busquets. Tenemos proyecto, falta empezar a edificar.
—Sí, también estará en esa zona, pero en otra parte, en otros terrenos que el Ayuntamiento cedió al Govern. Sí, hay proyecto, espero que durante 2026 se empiece a construir. Una vez esto sea realidad, el actual centro de salud de Es Banyer, tras una remodelación, se convertirá en la escuela municipal de música.
Y mientras seguimos con decenas de farolas fundidas en Son Bou desde hace años y nadie viene a repararlas desde el Ayuntamiento...