Con un retraso de alrededor de cuatro meses sobre los plazos inicialmente previstos, y motivado, según precisa el alcalde de Maó, Héctor Pons, por cuestiones logísticas de fuerza mayor, como la necesidad de poder llevar a cabo la totalidad de la intervención sin interrupción, este mes de febrero empezarán las obras para sustituir la cubierta del Polideportivo Municipal.
El proyecto, que además incluirá colocar placas solares en el cobertizo, lo que permitirá cubrir el 60 por ciento del consumo energético de la instalación (junto con el Geriátrico, la edificación con mayor gasto en ese sentido), asimismo lo impulsa la obligación de retirar el fibrocemento, cuya fabricación, uso e instalación en nuestro país está prohibido desde 2002.
Las obras, que constan de una inversión total que asciende a 1.057.136,65 euros, se financiarán con dinero del Consell, que aporta 538.121,72 euros, otros 421.000 que provienen de Fondos Europeos y 98.035,27 euros del Ayuntamiento,
Se prolongarán hasta mayo
Lógicamente, el proceso implicará tener que reubicar a 18 clubes, entidades y demás usuarios del ‘poli’ sobre un total de 24. Según detalló el concejal de Deportes, Lázaro Alcaide, estos han mostrado una «gran comprensión» ante la situación, e incluso algunas de esas mismas entidades «han colaborado» en las tareas de reorganización. Del mismo modo, Alcaide quiso mostrar su gratitud a los centros educativos de la zona de Maó y otros entes que se han prestado a acoger a los diversos clubes que se verán desplazados.
Así, el 90 por ciento de las entidades de la Isla hallarán nuevo acomodo para estos meses en que no podrán desarrollar su actividad en el ‘poli’. La dispersión de clubes abarcará el IES Pasqual Calbó, IES Cap de Llevant, Mateu Fontirroig, Sa Graduada, Mare de Déu de Gràcia, entre otros centros educativos, matizó Alcaide, la pista de Sant Climent, varios locales sociales de diversas asociaciones de vecinos y el recinto ferial, aunque en marzo se celebrarán allí un par de ferias, lo que también supondrá un pequeño hándicap.
El Pavelló Sínia Costabella, hogar del CD Alcázar, por las mañanas, y el Pavelló Menorca, por las tardes, son otros de los enclaves a los que se podrá recurrir para convertir la reforma del techo del ‘poli’ en lo menos lesiva posible para los clubes y usuarios.
La obra, que se ejecutará en dos fases, no obligará al cierre de las dos piscinas, pero en el caso de la mayor y más antigua, sí obligará a cerrar los vestuarios, ya que localizan justo debajo de la pista central, y a modificar la zona de acceso a la misma. Además, se habilitarán vestuarios modulares afuera del recinto, el parking que queda enfrente de la puerta principal también se cerrará al público, en tanto que se destinará a zona de carga y descarga para la empresa que llevará a cabo la obra. La pista de atletismo tampoco se verá afectada por las obras.
TururuLa sandez del día.