Menorca se configura como un mercado inmobiliario muy estable cuyas previsiones de crecimiento se van a mantener también estables durante este 2026, con una demanda sostenida marcada por un entorno regulatorio estricto que limita la expansión de la oferta y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de fenómenos especulativos o burbujas inmobiliarias.
Así se ha desprendido de la jornada dedicada a la financiación alternativa organizada por MENORCA • «Es Diari» y «El Económico» con el patrocinio de TQ Eurocredit, donde el director de negocio inmobiliario de Caixabank en Balears, Omar García, ha pronosticado para este 2026 que los precios van a subir entre un 2 y un 4 por ciento con un crecimiento de la obra nueva de un 59 por ciento respecto a 2024, pasando de 190 a 303 viviendas.
Un mercado inmobiliario donde la demanda viene motivada principalmente por la segunda residencia del comprador extranjero y la inversión patrimonial a largo plazo, pero que a la vez, convive con una presión demográfica creciente en la que se suma la creación de nuevos hogares con el interés creciente de venir a vivir a Balears que en el caso de Menorca, contabiliza cada semana 14 personas nuevas.
Los expertos participantes en la jornada han apuntado que esta presión demográfica seguirá haciendo crecer la demanda pero sin tratarse de tendencias especulativas porque, en paralelo, existe una oferta también creciente. También se puso encima de la mesa el hecho que hasta la fecha se había fijado el foco sobre la demanda y que hacía falta ponerlo sobre la oferta para poder poner vivienda asequible en el mercado, cuyas previsiones anunciadas de 600 nuevas viviendas sociales eran una buena noticia que contribuirá a paliar el problema pero no a solucionar el déficit existente.
Financiación alternativa
En este contexto, la jornada también ha servido para ampliar la mirada hacia la financiación alternativa y situar el debate más allá de los datos coyunturales. Los ponentes coincidieron en que hablar hoy del mercado inmobiliario no es referirse únicamente a un sector económico, sino abordar una cuestión que afecta directamente al modelo territorial, al acceso a la vivienda y al equilibrio social de la isla.
En un entorno insular como el nuestro, con limitaciones físicas evidentes y un marco regulatorio exigente, estructurar proyectos viables requiere algo más que analizar la evolución de los precios o el volumen de obra nueva. Implica planificar con visión a largo plazo y encontrar un equilibrio entre inversión, sostenibilidad y acceso residencial.
El crecimiento del mercado, señalaron, debe medirse no solo en términos cuantitativos, sino también en su capacidad para responder a las necesidades reales del territorio. Durante la sesión se puso de relieve que el sector atraviesa un momento de transformación. El modelo tradicional de financiación continúa siendo esencial, pero ya no es la única vía para estructurar operaciones inmobiliarias. La mayor complejidad de los proyectos, la entrada de capital especializado y la consolidación de fórmulas de financiación alternativa están redefiniendo la forma en que se diseñan y desarrollan las promociones. En este escenario, el reto pasaba por facilitar el acceso a la vivienda sin frenar la inversión y por articular estructuras financieras sólidas y sostenibles en un mercado maduro, regulado y con una demanda sostenida. La capacidad de combinar distintas herramientas financieras y de adaptar los esquemas tradicionales a nuevas realidades se perfilaba como uno de los elementos clave para garantizar la estabilidad del sector en los próximos años.
Proyectos de inversión
Tras analizar en la primera mesa el papel de la financiación alternativa en el mercado inmobiliario, la jornada amplió el foco hacia una dimensión más estratégica basada en la gestión patrimonial y la inversión. Si en el primer bloque el debate se centró en cómo estructurar proyectos y articular deuda, en esta segunda parte el protagonismo pasó del promotor al inversor y del financiamiento operativo a la estrategia del capital. Los expertos coincidieron en que la diversificación ya no es un concepto técnico reservado a grandes fondos internacionales y en el contexto actual se había convertido en una necesidad real para empresarios, familias y patrimonios que operaban en un entorno de creciente incertidumbre. La volatilidad de los tipos de interés, la reconfiguración de los flujos globales de capital, una mayor exigencia regulatoria y la incorporación progresiva de criterios de sostenibilidad estaban redefiniendo las decisiones de inversión. El debate también incorporó una dimensión local con el ejemplo de cómo el capital privado podía contribuir a la diversificación económica de Menorca para impulsar nuevos proyectos alineados con el modelo territorial de la isla. Durante la mesa se abordaron cuestiones clave como el verdadero alcance de la inversión alternativa dentro de una estrategia patrimonial, el peso que debería tener en una cartera diversificada y el impacto que los criterios de sostenibilidad están teniendo en la toma de decisiones financieras. Asimismo, se analizó el papel que puede desempeñar el capital privado en la promoción de iniciativas empresariales capaces de generar valor añadido en el ámbito local.
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