La zona residencial de Cala Rata se vio sacudida este lunes por un siniestro de lo más aparatoso en un enclave especialmente angosto que ha quedado inutilizado por el vuelco de un camión grúa de gran tonelaje. Afortunadamente el incidente solo creó incomodidades y daños materiales ocasionados por la pluma de la grúa, aunque podía haber ocurrido un desastre mucho mayor si el vehículo pesado se hubiese precipitado hacia las casas de la primera línea de mar.
- ACTUALIZACIÓN
El brazo articulado cayó con lentitud, a primera hora de la mañana, sobre una casa en la urbanización de s’altra banda, al otro lado del puerto de Maó. No hubo que lamentar heridos aunque en el momento del incidente había tres personas, entre ellas un menor, en el interior de la vivienda. El susto que se llevaron fue considerable.
La caída de la grúa, modelo PK, con brazo articulado de unos 30 metros de largo, fue la consecuencia del vuelco del camión que la transportaba, un vehículo de gran tonelaje que operaba en la obra de reforma de una casa colindante a la siniestrada, de la misma propiedad.
La sujeción delantera, depositada sobre un espacio de terreno de tierra cedió hasta avanzar un metro y medio lo que provocó que el vehículo pesado acabara volcado de forma lateral cuando el chófer se encontraba fuera de la cabina y manipulaba la grúa, por lo que no sufrió daños.
Desalojo preventivo
El incidente ocurrió poco antes de las 8 de la mañana. En pocos minutos acudieron los bomberos de Maó, además de empleados de la empresa de la grúa, Policía Local, y los operarios que realizaban las obras. La vivienda afectada y otras dos adjuntas fueron desalojadas y los bomberos tuvieron que apuntalar el interior del chalé sobre el que cayó el brazo articulada.
El pequeño camino que baja a las viviendas de Cala Rata quedó cortado al tráfico y así permanecerá hasta que este martes por la mañana se proceda al rescate de la grúa. Mientras tanto se ha habilitado otro camino paralelo, en muy mal estado, que se tuvo que desbrozar ayer y taparle algunos desniveles debido a que no se utiliza para el acceso de los vecinos.
La parte de la grúa que quedó mirando al mar fueron sujetados por los bomberos, no así el camión que se mantiene semi suspendido por la parte delantera, tal y como finalizó tras el vuelco. El acceso está cerrado porque cualquier movimiento podría acarrear peligro de un nuevo desprendimiento.
Visto desde fuera todos los trabajos parecen sencillos.