Los bomberos de Menorca han tenido que recurrir a un dron para obtener las primeras informaciones sobre el alcance del derrumbe mortal tras desprenderse una roca de cinco metros en un edificio de la cala de Sant Esteve, en Es Castell, en el que ha muerto un hombre de 66 años y su mujer ha resultado gravemente herida.
Las imágenes del dron, que ha volado a unos 40 metros de altura, muestran el boquete abierto por la roca en el techo del edificio. El dron lo maneja la asociación Búsqueda y Rescate de Menorca (Buresmen), que desde hace unos meses tiene un convenio firmado con el Consell de Menorca para dar apoyo logístico en situaciones de emergencia.
El edificio afectado ha sido vallado por la policía y la Guardia Civil y se ha tenido que apuntalar para evitar más desprendimientos. Los bomberos han requerido una gran grúa (con capacidad para levantar hasta 120 toneladas) para retirar las rocas que han quedado encima del techo de la vivienda, así como los numerosos escombros.
La roca, de unos cinco metros de diámetro, se ha desprendido sobre las 4.15 horas de la madrugada sobre el edificio, situado en el acantilado de la cala de la bocana del puerto de Maó. El inmueble consta de tres viviendas, y el pedrusco ha caído hasta la habitación de la casa de la primera planta donde dormía un matrimonio, el cual el hombre ha fallecido y la mujer ha resultado gravamente.