Los vecinos de la urbanización de Cala Sant Esteve aún tratan de asimilar el impacto del accidente mortal provocado por el desprendimiento de una gran roca desde el acantilado junto al que se alzan varios edificios residenciales. El suceso, ocurrido en la madrugada del martes, ha dejado una víctima mortal, una persona herida, ocho viviendas desalojadas y un sentimiento generalizado de miedo e indefensión entre los residentes.
«El ruido fue brutal, parecía un sueño», explicaba este martes en el lugar de los hechos uno de los vecinos visiblemente conmocionado. Algunos, todavía en pijama, relataron que eran las 4.15 horas cuando quienes viven en los edificios situados debajo del acantilado escucharon un estruendo estremecedor, como un trueno desatado en plena tormenta. Otros reconocieron que no fueron conscientes de lo ocurrido hasta que oyeron el alboroto y vieron llegar a los servicios de emergencia. Nadie imaginaba que una roca de grandes dimensiones, de unos cinco metros de diámetro, se había desprendido, causando el fatal accidente.
Incomunicados
Una vecina fue clave para dar la voz de alarma. Al oír el estruendo desde su vivienda, ubicada en el edificio contiguo al afectado, alertó al 112. Las personas que habitaban el inmueble donde cayó la gran roca quedaron completamente incomunicadas, ya que el derrumbe dañó la conexión wifi del edificio y en la urbanización carecen de cobertura móvil desde diciembre de 2024.
«Solo tenemos wifi en casa y, en casos como este, es peligrosísimo, estamos incomunicados», denuncian los residentes, que insisten en que supone un riesgo añadido en situaciones de emergencia «al no poder avisar cuando pasa algo». Precisamente por este motivo tuvo que ser la vecina quien llamó al 112.
Actuaciones en la zona
Los vecinos aseguran que nunca antes habían sufrido problemas graves de seguridad. Sin embargo, y según su testimonio, quienes viven bajo el acantilado sí habrían detectado, al parecer, movimientos en la roca en los últimos tiempos. No han confirmado si estos indicios llegaron a comunicarse a las autoridades, que inicialmente atribuyen el desprendimiento a las recientes lluvias y al crecimiento descontrolado de la vegetación.
La mujer fue rescatada con heridas sobre las 6.45 horas entre los escombros. Los servicios médicos certificaron en ese mismo momento el fallecimiento del hombre que también se encontraba en la vivienda.
Los equipos de emergencia trabajaron intensamente durante horas en la limpieza de escombros y en la retirada de la roca para recuperar el cuerpo atrapado de la persona fallecida, una labor extremadamente compleja debido a la inestabilidad de la zona y al riesgo de nuevos desprendimientos. Parte de una de las viviendas estaría, de hecho, integrada dentro de la propia roca.
Las autoridades presentes en la zona confirmaron que todos los edificios situados bajo el acantilado están en riesgo y han prohibido el acceso a las viviendas durante los próximos días. La primera valoración técnica municipal apunta a desalojos preventivos mientras se asegure la zona y se realicen trabajos de consolidación del acantilado. Al menos cinco personas estarían afectadas directamente y podrían alojarse con familiares o en otras propiedades.
Ànims a tots vecins!