Las rebajas de toda la vida ya no son lo que eran. Desde su liberalización en 2012, cuando se dio carta blanca para colgar el cartel, el escenario de los tradicionales descuentos de fin de temporada ha ido cambiando poco a poco hacia un panorama diferente.
Hace una década, tal día como este lunes «se formaban colas» en la puerta de negocios, rememora Isabel García, que regenta una tienda de ropa en la calle Carnisseria de Ciutadella. Los fuertes chaparrones caídos durante la mañana no ayudaron a a animar la jornada, pero está claro el problema va más allá de lo meteorológico. «Incluso en los años de crisis, por esta época se vendía más que ahora», confiesa la comerciante.
Lo que antes eran rebajas ahora son timos encubiertos todo el año. A la que las multinacionales consiguieron cambiar la ley en 2014, se pusieron manos a la obra con su proyecto, que consiste en subir los precios iniciales de las prendas durante sus temporadas de rebajas para que creas que has pagado un 50% menos cuando en realidad pagas casi lo mismo.