«Con orgullo e ilusión presentamos este cuarto recull toponímico en lengua de signos dedicado a la fauna y la flora de nuestra estimada Isla». Con esas palabras concluye la presidenta de la Associació de Persones sordes de Menorca (Assorme), Anna Mascaró Taltavull, la presentación en el prólogo de la nueva guía que están a punto de incorporar a una biblioteca en la que ya se han dedicado volúmenes a la toponimia insular, la Menorca Talayótica y la gastronomía local.
Un proyecto que nació hace ocho años y que tiene visos de continuidad. «La valoración que hacemos de esta iniciativa es muy positiva», reconoce Joan Mascaró desde la junta directiva de Assorme, por diferentes razones pero principalmente «porque permite a las personas sordas tener una mayor riqueza de vocabulario con la incorporación de signos y conceptos nuevos. La lengua está viva y la comunicación tiene que ir adaptándose», defiende.
El nuevo trabajo, cuya presentación oficial tendrá lugar mañana en el Museu de Can Saura, en Ciutadella, ve la luz como el resultado de un trabajo que siempre comienza a tomar forma a través de una comisión de la entidad en la que se debaten y se acuerdan las temáticas, siempre con el objetivo de que estas cubran un vacío existente a nivel local.
La sargantana balear, el ullastre, el xòric, la figuera de moro, el ratpenat de cova o la camamil·la de Menorca son algunos de los elementos naturales, entre un total de 40, que ya cuenta con su signo particular gracias a una validación acordada entre toda la comisión. Un órgano interno que previamente se ha documentado y que en el caso del «Recull de flora i fauna de Menorca en llengua de signes» ha buscado la colaboración de expertos en la materia, como en este caso han sido el GOB y maestro artesano herbolario Marc Moll.
Este último hace hincapié en el prólogo de la publicación que uno de los aspectos más especiales de este libro es la participación de niños y niñas sordos o hijos de padres sordos que «con entusiasmo y complicidad, nos muestran los signos correspondientes a cada animal y planta. Su implicación no solo garantiza una transmisión intergeneracional de la lengua, sino que también refuerza los vínculos con el entorno natural y la identidad menorquina».
El diseño editorial sigue la misma línea que los trabajos anteriores, con páginas completas dedicada a cada elemento, que también incorpora su nombre científico, una ilustración y a un voluntario con la descripción del signo. Además, en la página se incluye un código QR que dirige al lector a YouTube para poder ver la representación en movimiento. El nuevo volumen se edita tanto en papel como en digital y pasa a formar parte de la biblioteca de recursos alojada en la página web de Assorme, que a buen seguro seguirá creciendo en el futuro.
«Este año, además, el proyecto incorpora una dimensión pedagógica clara: acercar la riqueza natural menorquina a los más pequeños de una manera viva, visual y respetuosa, con el objetivo de sembrar consciencia ambiental desde la inclusión y el respeto a la diversidad», concluye la presidenta de Assorme.