Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

Ciutadella desoyó la idea de Balada para la farmacia

Tras el fallecimiento de su padre, la farmacéutica Catalina Llabrés Piris, Juan Ignacio quiso alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento, pero no fue escuchado | Foto: Serge Cases

| Menorca |

Aquel día de agosto, ya a pleno sol, concluida la tertulia en la terraza frente al Palau Salort, Juan Ignacio Balada desveló la decisión, meditada y adoptada días antes, sobre quien era el destinatario de su fortuna. No había enigma.

En aquellas largas y enjundiosas conversaciones matinales acostumbraban a participar el médico Julián López Lillo, los empresarios Luis García Meca y José Sarris, que posteriormente obtendría un millonario premio con la Primitiva, y el agente inmobiliario Julián Ticoulat.

«Lo tengo claro -reveló el hijo de la senyora Nina Llabrés s’apotecària y Ramón Balada Matamoros, al cruzar la plaza de Es Born-, lo dejaré todo al rey, sí, al rey; y si no lo acepta, ordenaré que se entregue a Israel». Quienes le acompañaban lo observaron atónitos. Eran los primeros en conocer el gran secreto sobre la herencia de Ignacio Balada.

Ante su infinita expresión de sorpresa, el hombre que una gran mayoría no llegó a entender -ni tacaño ni estrambótico- añadió, tranquilo, y con toda naturalidad: «a los hijos y sus nietos, porque, pronto o tarde, los volverán a echar y se tendrán que exiliar. Y no quiero que les ocurra como a su abuelo [Alfonso XIII] y queden sin nada».

-¿Crees, Nasi, que es lo más acertado?.- acertó a preguntar uno de los amigos contertulios.

-Estoy convencido, y si en la Casa Real no lo quieren, que sea todo para el Estado de Israel, porque que también ellos han sido perseguidos y expulsados.

CULTO Y AUSTERO

Juan Ignacio Balada Llabrés (Ciutadella, 1940 - 2009) nunca desveló sus ideas políticas. Era un hombre culto y refinado, para quien cualquier ostentación intelectual o económica era signo de mal gusto. A pesar de tener gran liquidez, recursos y patrimonio, practicaba la austeridad.

Juan Ignacio Balada Llabrés no halló ni el apoyo ni el afecto que esperaba en la administración municipal. | Foto: J.P.F.

Su madre, Catalina Llabrés Piris (1901-1983), pionera de las mujeres farmacéuticas en Balears, le compró una alfombra que puso a los pies la cama. «¿Para qué, mamá, con lo que bien que va ‘La Vanguardia’?», exclamó Ignacio al descubrirla, en referencia a los ejemplares del rotativo catalán que leía cada día, y que, una vez escrutados en todas sus páginas, ponía a los pies de la cama.

Sin convicciones ni creencias religiosas, y a pesar de contar en su biblioteca con libros sobre la masonería, ni era masón ni projudío. Puede ser definido como un espíritu libre, que practicaba el ‘vive y deja vivir’ junto con el ‘no juzgues y no serás juzgado’

Comprensivo con los que carecían de bienes, practicaba una timidez congénita, propia del hijo único, que utilizaba como táctica defensiva que destilaba una falsa imagen de ‘tipo raro’ y, para algunos, altivo. Unido a su buena posición económica, sin horarios laborales ni oficio tangible, suscitaba numerosas elucubraciones e incluso, bastante envidia.

Ignacio Balada fue un hombre muy incomprendido. Siempre estudiaba, pensaba nuevos proyectos e inversiones. Descubrió la trascendencia de Internet porque, desde Ciutadella, podía acceder a cualquier historia o lugar del mundo a través de su ordenador.

Viajó a Rusia con Julián Ticoulat para comprar acciones de empresas de metales raros en Moscú. También se desplazó a la Argentina. Inquieto, brillante, visionario.

DE 7’2 A 345 MILLONES

Al fallecer su madre heredó un patrimonio de 1.200 millones de pesetas que incluía, entre otras fincas, el solar de la fábrica de hielo, fábrica de vigas de cemento en el Polígono, bares, pisos, solares en Sa Caleta, varias viviendas, Binitalaiot, terrenos junto al camí de Sa Caleta, etc.

Perspicaz inversor en Bolsa, de 1982 a 1985, aplicaba el criterio de invertir únicamente las cantidades que no necesites, comprar cuando las acciones han bajado y nunca tener prisa. Concepto del tiempo en la era preInternet. La operación más rentable consistió en la compra, a céntimos de dólar, de acciones de compañías telefónicas de México que revendió después en Nueva York por cientos de dólares.

Los 7´2 millones de euros que heredó de su madre se habían convertido en 35 millones de euros cuando Ignacio falleció en Ciutadella, en noviembre de 2009. Es la cantidad que, en efectivo, bienes y acciones, recibieron los entonces príncipes Felipe y Letizia, hoy reyes de España, y los ocho nietos de los eméritos Juan Carlos y Sofía.

EL SILENCIO MUNICIPAL

Este hombre irrepetible, que puso en marcha la primera emisora en Ciutadella y acabó el Bachillerato en Maó con el médico José Francisco Quadrado, se disgustó con el Ayuntamiento de Ciutadella.
Sus peticiones para la farmacia de Ses Voltes, el emblemático establecimiento regentado por la senyora Nina, no fueron escuchadas ni atendidas tras la muerte de su madre. Y así surgió la decisión de dejar la herencia a la Casa Real.

Las preguntas de la semana

  • Si el gobierno municipal de Ciutadella (PSOE, PSM y Gent per Ciutadella) y también el PP apoyan la concesión de la Medalla de Oro a Joan F. López, ¿por qué no se aprueba esta propuesta?
  • ¿Cuándo encargará Red Eléctrica el proyecto y concretará el calendario para instalar el segundo cable eléctrico Mallorca-Menorca?
  • ¿Concurrirán Xisco Cardona y Maite de Medrano a las elecciones de mayo de 2027?
  • ¿Por qué no planteó el PSOE en el anterior mandato una opción en Rafal Rubí con nivel único y menos altura?
  • ¿Cuándo, cómo y dónde conoció Marc Pons a Koldo?

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto