Más allá del fracaso de la exministra Pilar Alegría, que pierde cinco diputados y reedita para el PSOE su peor resultado histórico, con lo mismos 18 escaños que obtuvo en 2015, el PP no consigue capitalizar, en las elecciones de Aragón, el hundimiento del partido de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo no transmite el mensaje de que es capaz de gobernar en solitario. El Partido Popular ha sido la formación más votada, pero Jorge Azcón ha malogrado dos diputados con una caída en el porcentaje de voto. Una victoria agridulce para el PP, a pesar de la triunfal valoración efectuada por Azcón, sin ninguna autocrítica. Quien obtiene el mejor rendimiento de esta convocatoria anticipada es Vox, que dobla su representación.
El PP de Aragón ha quedado más atado que antes al partido de Abascal, que ayer manifestó su intención de entrar en un gobierno de coalición con el PP. «Por supuesto que queremos gobernar», manifestó el portavoz del Vox, José Antonio Fuster. Y Alberto Núñez Feijóo les pide «responsabilidad» y que no se conviertan «en un muro». El nuevo escenario que dibujan los resultados de Aragón consolidan el auge de Vox, que se convierte en actor imprescindible para que Azcón sea investido presidente y el PP pueda formar gobierno. La noche electoral deja muchas preguntas sin respuesta en Aragón.