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Editorial

Las ferias no superan la crisis, sino que la padecen

Hàbitat, la feria dedicada a la construcción y el interiorismo, que en su edición de 2007 contó con 72 expositores, se ha suspendido este año porque sólo unas 20 empresas estaban dispuestas a acudir. No es la primera vez que una feria se desconvoca por la falta de interés, sin embargo que esto ocurra con uno de los motores de la economía, como es la construcción es especialmente preocupante, un síntoma negativo, no sólo de la crisis sino de las posibilidades de la reactivación económica de este sector a medio plazo. Sorprende que muchas ferias únicamente funcionen en tiempos de bonanza y se deshinchen en periodos de dificultad, cuando más falta hacen si realmente son acciones de promoción de la actividad económica. La administración y los colectivos empresariales no pueden limitarse a suspender una convocatoria ferial como una consecuencia "lógica" de la crisis, sino que deberían buscar otras fórmulas para que una feria resulte atractiva y realmente ayude a las empresas. También son necesarias ideas imaginativas para promocionar la actividad en todo lo que hace referencia a la construcción y a la vivienda. Una nueva orientación de Hàbitat se hace imprescindible.

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