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Adiós a las armas

El catalán y las listas de espera

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La Direcció General de Política Lingüística del Govern balear ha anunciado esta semana que destinará 1.036.000 euros a promocionar y dinamizar el uso del catalán en el Archipiélago. Es la consecuencia de la política que ejecuta el tripartito de izquierdas si consideramos que el ejecutivo anterior, de sentido opuesto, invirtió poco o nada a esta cuestión tras inmolarse con el Til.

Aborrezco el recurrente debate en torno a la legitimidad del catalán como imposición a la particularidad balear que se habla con diferentes matices en cada Isla. Me fastidia sobremanera la defensa a ultranza que hacen afines y detractores de sus respectivas posturas en una cuestión cuya trascendencia no va más allá de su propia discusión inocua porque ninguno vamos a cambiar la lengua que utilizamos para expresarnos tenga más o menos influencia de la que procede del este de la península. Si acaso en cuanto a la lectura, puestos a elegir, es más cómodo hacerlo en catalán por costumbre, que en el matiz de cada Isla aunque allá cada cual con su criterio.

Sí resulta más cuestionable el destino de los fondos públicos para fomentar la utilización de una lengua oficial que es la nuestra, incluyendo subvenciones que por este concepto va a conceder el Govern a los distintos medios de comunicación que la tienen como referencia. ¿Por qué esta distinción?.

Paralelamente el Ejecutivo anuncia como una de sus imaginativas soluciones el pago de las horas extras a los facultativos y personal sanitario para rebajar las cuantiosas listas de espera en los centros hospitalarios de las Islas por más que vaya a incrementar el presupuesto hasta los catorce millones de euros. Una visita en oftalmología, por ejemplo, tiene una demora de meses y meses hasta que conceden la cita.

Y a uno, ciertamente y sin ningún ánimo demagógico, le preocupa mucho más que el médico le atienda cuando lo necesite que no leer carteles o revistas en catalán.

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