Síguenos F Y T I T R
Asseguts a sa vorera

No es un tema de horas

|

Escucho estos días que el gran problema de España es que se trabaja demasiado. Que hay que reducir por ley la jornada laboral hasta las 37,5 horas porque, según parece, automáticamente todos seremos más felices. Y todes, claro. Existe, hoy en día, una facilidad pasmosa para soltar pamplinas al mismo nivel e igual de sorprendente que la facilidad que impera en creérselas. Uno habla y la duda está en quién se lo cree y quién no.

Si España no fuera la potencia mundial número 1 de pillos y pillas, de aspirantes a Lazarillo, puede que una rebaja de ese tipo sirviese de algo. El problema es que la gran mayoría ni por asombro llega a las 40 horas trabajadas y efectivas. Si no lo crees, recuerda la última vez que, en algún lugar, no te atendieron porque estaban en la pausa del desayuno o a punto de cerrar. Sé que a nadie le gusta hacer más tiempo que el que marca su contrato, pero tampoco pasamos demasiada pena por cumplirlo, si apuramos el desayuno, las salidas a fumar o el rato que nos idiotizamos con el teléfono.

A mi forma de ver, el problema es de productividad. Tenemos vecinos en Europa que trabajan muchas menos horas y son más efectivos. Nuestra eficiencia para escaquearnos de las obligaciones laborales es directamente proporcional a la facilidad que tenemos para inventarnos excusas. Somos los mejores en eso, y no pasa nada, por eso reducir la jornada manteniendo el sueldo es una tontería ideada por tontos para contentar a los que son tan tontos como para creerse que va a ser viable.

O te lo digo de otra manera. Si Pepito trabaja en una fábrica y su jefe le tiene que pagar lo mismo por trabajar 37,5 horas que 40, lo que hará el jefe (como harías tú y cualquier hijo de vecino) será subir el precio del producto porque no lo va a pagar de su bolsillo. Y cuando tú no quieras o puedas pagar ese producto, Pepito quizás pase de 37,5 horas de trabajo a 24 horas al día libres. Te aseguro que no querrás ser Pepito. Ni Pedrito. Ni Yolandita.

Vivimos con la ilusión de que nos toque la lotería, se nos ocurra el invento del siglo o descubramos un tesoro espectacular para no tener que trabajar, para vivir del cuento, pero la realidad es que no necesitamos esa reducción, necesitamos ser más productivos y nos sobra mucho cuento para vivir.

Se está poniendo la vida tan cara que a este paso pediremos ampliar el horario laboral porque merecerá más la pena quedarse trabajando que gastando lo poco que nos sobra a final de mes. Menos a Pedrito y a Yolandita, que además, tampoco son productivos..

Lo más visto