Cuando me lean faltarán tres días para poner punto final a éste año. Atrás habremos dejado la Noche Buena, la soñada Navidad y todo aquello que lo acompaña, esos brindis, los buenos deseos de felicidad, las veladas inacabables de mesas con manteles multicolores salpicadas de migajas de todo tipo de turrones, regalos que estuvieron colgando del árbol navideño o al pie del belén. Y nos habremos metido entre pecho y espalda las suficientes calorías para que nuestro colesterol ande como loco. Yo particularmente no echaré de menos el punto final de este año y siento como si esta próxima Noche Vieja tuviera más edad que otras anteriores. A lo mejor es que al ser una año mayor y haber soportado a mis espaldas un buen saco de ellos, el fallo en las articulaciones me hacen ver y sentir que todo me pesa más de lo debido. Voy a dejar éste año sin penas ni glorias y si tuviera que elegir me quedaría con las penas, porque si debo serles sincero me he sentido engañado en demasiadas ocasiones, he creído en promesas que luego se han evaporado quedando en nada porque esperaba que esa política que se nos ha estado colocando bajo nuestros pies como campos floridos, a la hora de la verdad no han sido más que pedregosos caminos. Pero como al mismo tiempo no quiero cerrar del todo mis ventanas porque la luz es necesaria para nuestro caminar seguro, voy a darme y dar una nueva oportunidad al próximo año para que sea totalmente diferente.
En pocas palabras
Hacia los últimos pasos
Jesús Jusué | Menorca |