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Baliza V-16: los cardiólogos alertan del riesgo para las personas con marcapasos

El imán del dispositivo obligatorio desde enero podría interferir con desfibriladores y dispositivos cardíacos implantados

El imán del dispositivo obligatorio desde enero podría interferir con desfibriladores y dispositivos cardíacos implantados

| Palma |

La baliza V-16 conectada, obligatoria desde el 1 de enero de 2025, ha generado preocupación en la comunidad médica española por su potencial riesgo para personas con marcapasos y desfibriladores. El dispositivo, que sustituye a los tradicionales triángulos de emergencia, incorpora una potente base magnética que podría interferir con el funcionamiento de estos aparatos cardíacos implantados, según han advertido varios cardiólogos de prestigio en España. El nuevo sistema de señalización vial pretende reducir accidentes evitando que los conductores abandonen sus vehículos en plena carretera. Sin embargo, esta medida de seguridad podría convertirse en un riesgo inesperado para más de un millón de españoles que dependen de dispositivos cardíacos para mantener su ritmo vital. La Sociedad Española de Cardiología registra anualmente cerca de 40.000 implantes de marcapasos en nuestro país, una cifra en aumento debido al envejecimiento poblacional.

La controversia saltó a la opinión pública tras las declaraciones del Dr. Manel Castellà, jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínic de Barcelona, en el programa radiofónico El món a RAC1. El especialista explicó cómo la cercanía de un campo magnético intenso puede alterar la programación del marcapasos, forzándolo a entrar en un «modo fijo» de 60 pulsaciones por minuto, ignorando las necesidades reales del corazón del paciente. Esta situación resulta especialmente peligrosa porque el dispositivo pasa inevitablemente cerca del tórax cuando el conductor saca el brazo por la ventanilla para colocarlo sobre el techo del vehículo.

Los imanes de neodimio que incorporan las balizas V-16 para garantizar su adherencia al techo del automóvil, incluso bajo condiciones meteorológicas adversas, son el origen del problema. Estos imanes de gran potencia pueden activar el «interruptor magnético» que llevan incorporados los marcapasos y desfibriladores implantables. Cuando esto ocurre, el dispositivo cardíaco entra en modo asíncrono, funcionando a un ritmo fijo que no responde a las necesidades del paciente. El Dr. Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, detalló en declaraciones al programa Y ahora Sonsoles de Antena 3 que la distancia de seguridad recomendada oscila entre 15 y 30 centímetros. Sin embargo, al colocar la baliza en el techo desde el interior del vehículo, esta distancia se reduce peligrosamente. «Si un imán se acerca demasiado, puede inhibir el tratamiento de un desfibrilador», advierten fuentes del sector médico, señalando que las consecuencias podrían ser fatales en momentos de estrés como una avería en carretera.

Respuesta institucional ante el problema detectado

La polémica alcanzó mayor dimensión tras una entrevista en RAC1 a Ana Blanco, subdirectora de la Dirección General de Tráfico (DGT), quien admitió no tener constancia previa de esta incompatibilidad específica. Aunque algunos fabricantes de balizas ya incluyen advertencias en sus manuales de instrucciones sobre mantener el aparato alejado de equipos médicos sensibles, la normativa de Tráfico no contempla actualmente ninguna excepción para los miles de conductores españoles con patologías cardíacas. Los expertos en cardiología han comenzado a difundir recomendaciones prácticas para minimizar el riesgo. Entre las principales medidas, sugieren que los portadores de dispositivos cardíacos deleguen la colocación de la baliza en otro pasajero siempre que sea posible. En caso de viajar solos, aconsejan utilizar el brazo opuesto al lugar del implante —generalmente el izquierdo, por lo que deberían usar el derecho— para minimizar la proximidad del imán al tórax.

Diferencia entre interferencia magnética y radiofrecuencia

Es importante distinguir entre dos tipos de posibles interferencias. Por un lado, está el riesgo magnético derivado de la base de sujeción de la baliza, que es el que preocupa a los cardiólogos. Por otro, están las señales de radiofrecuencia (NB-IoT) que emite el dispositivo para geolocalizar el incidente. Según los expertos consultados, estas emisiones de radiofrecuencia son seguras, similares a las de los teléfonos inteligentes, y no representan un peligro para los usuarios con implantes cardíacos. La distinción resulta fundamental para entender la naturaleza del problema. Mientras que las ondas electromagnéticas de comunicación no afectan significativamente a los marcapasos modernos, diseñados para resistir este tipo de interferencias cotidianas, la potencia física del imán de neodimio sí puede activar el interruptor magnético. Este mecanismo fue diseñado originalmente para permitir a los médicos realizar pruebas diagnósticas, pero su activación accidental puede resultar peligrosa fuera del entorno clínico controlado.

Qué es la baliza V-16 conectada

La baliza V-16 conectada es un dispositivo luminoso de señalización de emergencia homologado que se coloca sobre el techo del vehículo mediante una base magnética. Su luz LED amarilla intermitente, visible a 360 grados y hasta un kilómetro de distancia, alerta a otros conductores de la presencia de un vehículo inmovilizado. A diferencia de los triángulos tradicionales, la baliza incorpora tecnología de geolocalización que transmite la posición exacta del incidente a la plataforma DGT 3.0, permitiendo avisar a otros vehículos equipados con sistemas compatibles. Desde el 1 de enero de 2025, estos dispositivos se han convertido en el sistema oficial para señalizar emergencias en carreteras españolas, aunque conviven con los triángulos hasta 2026, cuando estos quedarán definitivamente prohibidos. La normativa busca reducir los atropellos de conductores que abandonan sus vehículos para colocar la señalización tradicional, una de las principales causas de fallecimientos en carretera. Sin embargo, la implementación no contempló inicialmente el riesgo para personas con dispositivos cardíacos implantados.

Advertencia del cardiólogo en redes sociales

Recientemente, el problema ha ganado visibilidad gracias a la difusión en redes sociales. El cardiólogo conocido como @doctorabellan publicó un vídeo en su cuenta de Instagram donde advierte de los peligros de los imanes que montan las balizas V-16 y su capacidad para interferir con los marcapasos. En su mensaje, el profesional sanitario explica cómo estos aparatos que dan soporte vital a usuarios con problemas cardíacos pueden reprogramarse involuntariamente al acercarse al imán, con consecuencias potencialmente graves. La viralización de este contenido ha contribuido a sensibilizar tanto a pacientes como a la población general sobre un riesgo que no había sido suficientemente comunicado durante el proceso de implantación de la nueva normativa. Muchos portadores de marcapasos y desfibriladores desconocían por completo esta incompatibilidad, lo que ha generado preocupación y demandas de mayor información por parte de las autoridades sanitarias y de tráfico.

Ante esta situación, los especialistas en cardiología han establecido una serie de recomendaciones prácticas para conductores con dispositivos implantados. La primera y más importante es mantener una «distancia de seguridad activa» entre la baliza y el pecho. Si viajan acompañados, lo ideal es que otra persona se encargue de colocar el dispositivo en el techo del vehículo, evitando completamente el riesgo de proximidad. Cuando no sea posible delegar esta tarea, los expertos aconsejan utilizar el brazo opuesto al lado del implante. Dado que la mayoría de los marcapasos se implantan en el lado izquierdo del tórax, usar el brazo derecho para colocar la baliza aumenta la distancia de seguridad. Además, recomiendan realizar el movimiento manteniendo el dispositivo lo más alejado posible del cuerpo durante todo el trayecto hasta el techo del automóvil.

¿Las balizas V-16 deberían incluir advertencias específicas?

Muchos profesionales sanitarios demandan que los fabricantes de balizas incluyan advertencias claras y visibles en el empaquetado y en el propio dispositivo sobre el riesgo para portadores de marcapasos. Aunque algunos modelos ya incorporan estas indicaciones en sus manuales de instrucciones, la información no siempre resulta accesible o suficientemente visible. La comunidad médica solicita que estas advertencias sean obligatorias y estandarizadas en todos los dispositivos comercializados. Por otro lado, existe un debate sobre si la normativa debería contemplar excepciones específicas para personas con dispositivos cardíacos implantados, permitiéndoles continuar utilizando sistemas de señalización alternativos que no supongan riesgo para su salud. Organizaciones de pacientes han comenzado a plantear esta cuestión a la DGT, aunque hasta el momento no se ha producido ninguna modificación normativa en este sentido.

¿Cuántas personas tienen marcapasos en España?

Según datos de la Sociedad Española de Cardiología, más de un millón de personas en España viven actualmente con algún tipo de dispositivo cardíaco implantado, ya sea un marcapasos, un desfibrilador automático implantable (DAI) o un dispositivo de resincronización cardíaca. Esta cifra representa un porcentaje significativo de la población y continúa creciendo año tras año debido al envejecimiento demográfico y los avances en las técnicas de implantación. Cada año se realizan aproximadamente 40.000 nuevos implantes de marcapasos en hospitales españoles, una intervención que se ha convertido en rutinaria para tratar diversos tipos de arritmias cardíacas. A esta cifra hay que añadir miles de desfibriladores automáticos implantables, dispositivos más sofisticados que no solo marcan el ritmo cardíaco sino que también pueden administrar descargas eléctricas para corregir arritmias potencialmente mortales. Todos estos aparatos incorporan el interruptor magnético susceptible de activarse con imanes potentes.

¿Qué riesgos concretos existen para la salud?

Cuando un marcapasos entra en modo asíncrono debido a la interferencia de un campo magnético externo, funciona a un ritmo fijo predeterminado, generalmente 60 pulsaciones por minuto. Para muchos pacientes, esta frecuencia puede resultar insuficiente, especialmente en situaciones de estrés físico o emocional. El problema se agrava porque el dispositivo deja de responder a las necesidades reales del corazón, que en circunstancias normales ajusta su frecuencia según la actividad del paciente. En el caso de los desfibriladores automáticos implantables, la interferencia magnética puede resultar aún más peligrosa. Estos dispositivos están programados para detectar arritmias ventriculares malignas y administrar descargas eléctricas que pueden salvar la vida del paciente. Si el imán inhibe temporalmente esta función y el paciente sufre una arritmia grave en ese momento, el desfibrilador no actuaría para corregirla, con consecuencias potencialmente fatales. Aunque se trata de una coincidencia improbable, el riesgo existe y preocupa a los especialistas.

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