El Gobierno de España ha confirmado una de las medidas más restrictivas de Europa en materia de protección digital infantil. La prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años se materializará mediante un sistema de verificación de edad que lleva más de dos años en desarrollo, según anunció el presidente en la Cumbre Mundial de los Gobiernos celebrada en Dubái. La decisión afecta a plataformas como Instagram, TikTok, Facebook y otras aplicaciones de interacción social, y se enmarca dentro del Proyecto de Ley de Protección de Personas Menores de Edad en entornos digitales. Sin embargo, la implementación efectiva requiere resolver importantes desafíos técnicos y legales que actualmente están siendo estudiados por diferentes organismos gubernamentales.
El anuncio incluye además un componente sancionador sin precedentes: un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permitirá establecer lo que el Ejecutivo denomina una «huella de odio y polarización». Esta herramienta pretende servir como base para futuras sanciones económicas y legales contra las plataformas que no cumplan con las obligaciones de moderación de contenido. Desde hace más de dos años, España trabaja en una aplicación de verificación de edad desarrollada conjuntamente por la Agencia Española de Protección de Datos y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. El sistema funcionaría mediante un mecanismo de validación que no revelaría datos personales específicos más allá de la confirmación de que un usuario cumple o no con el requisito de edad establecido.
Según el diseño preliminar, la FNMT actuaría como intermediario certificador, comunicando a cada plataforma únicamente si una persona está autorizada para acceder sin especificar la edad exacta ni otros datos identificativos. Este enfoque busca equilibrar la protección de menores con el derecho a la privacidad de todos los usuarios. No obstante, quedan por definir aspectos cruciales del mecanismo: ¿cómo validarán los usuarios su edad inicialmente? ¿Será mediante DNI electrónico, certificado digital, o algún sistema biométrico? Estas incógnitas técnicas son fundamentales para determinar la efectividad real de la medida y su capacidad para evitar que los menores burlen el sistema.
La huella digital del odio y la polarización
Paralelamente a la restricción por edad, el Gobierno español introducirá un sistema de rastreo de contenido tóxico en redes sociales. Esta iniciativa pretende cuantificar las manifestaciones de odio, desinformación y polarización como base para imponer sanciones administrativas y económicas a las plataformas que no actúen contra estos contenidos. Según las declaraciones gubernamentales, difundir el odio debe tener un coste legal, económico y ético que las plataformas no podrán seguir ignorando. El sistema permitiría establecer un registro de infracciones que serviría como evidencia en procedimientos sancionadores.
Esta medida se complementa con la apertura de investigaciones junto a la Fiscalía sobre posibles infracciones legales de empresas como xAI (propiedad de Elon Musk), TikTok y Meta. El mensaje oficial es claro: «tolerancia cero» y defensa de la soberanía digital frente a cualquier tipo de «coerción extranjera». España no es el primer país en abordar esta problemática con medidas restrictivas. Australia aprobó en 2024 una ley que prohíbe directamente el uso de redes sociales a menores de 16 años, situando la responsabilidad del cumplimiento en las propias empresas tecnológicas. Las plataformas que no implementen sistemas efectivos de verificación pueden enfrentarse a multas millonarias.
En el caso de Francia, el país avanza en una regulación que limita el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental. Esta propuesta incluye mecanismos de control de edad y se enmarca dentro de un movimiento más amplio en la Unión Europea orientado a reforzar la protección de los menores en el entorno digital. La diferencia principal con el caso español radica en que España establece el límite en 16 años, uno de los más altos de Europa, y añade el componente del rastreo de contenido tóxico, algo que no ha sido implementado con esta ambición en otros países.
(Tengeu per ben segur que els fills d'aquets poderosisims personatges etan continuament supervisats per adults, qui no es pot pagar la supervisió, més li val limitar l'acces dels seus fills a les xarxes socials). Això es el que diu l'IA . Elon Musk ha criticado públicamente el uso de redes sociales por menores, especialmente por el uso de inteligencia artificial para generar contenido ilegal, como pornografía infantil. Aunque no ha confirmado una prohibición total, se ha informado que limita el uso de pantallas y redes sociales en su hogar para sus hijos. Mark Zuckerberg ha dicho en entrevistas que sus hijos no tienen cuentas en redes sociales y que su uso está estrictamente supervisado, aunque no se ha confirmado una prohibición total. Otros ejecutivos, como Sundar Pichai (Google) y Tim Cook (Apple), también han señalado que sus hijos tienen límites claros en el uso de dispositivos digitales y que se fomenta el equilibrio entre el tiempo en línea y actividades offline. A més hi ha continguts que promoven l'odi interracial, el fanatisme politic, que pot transformar a menors sensa formació ens uns autentics fanatics sensa haver tingut la posibilitat de una educació plural, donada les mancances del sistema educatiu, y la imposibilitatat dels pares (fet fan més hores de feina que un rellotje, el que afavoreix la seva filia per a certes visions del mon) de educar correctament amb criteris que permetin al més joves reconeixe si els manipulen.