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Yolanda Díaz cambia las normas y, a partir de 2026, las empresas con más de 50 empleados deberán cumplir planes de igualdad, un 25 % más

El Ministerio de Trabajo aprueba una reforma que incrementa un 25 % la cobertura laboral y beneficiará a más de un millón de empleados

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Diaz, a su llegada al Congreso de los Diputados | Foto: Fernando Villar

| Palma |

El Ministerio de Trabajo y Economía Social, bajo la dirección de Yolanda Díaz, ha aprobado una reforma laboral que modifica sustancialmente los requisitos para la implantación de planes de igualdad en las compañías españolas. A partir del año 2026, todas las empresas con más de 50 empleados estarán obligadas a disponer de un plan de igualdad operativo, reduciendo el umbral que anteriormente se situaba en las 100 personas trabajadoras. Esta modificación normativa supone un incremento del 25% en la cobertura del tejido empresarial español y afectará directamente a más de un millón de trabajadores en todo el territorio nacional.

La nueva regulación responde a la necesidad de acelerar la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres, impulsar la igualdad real de oportunidades en el acceso al empleo y garantizar una presencia equitativa en los niveles directivos de las organizaciones. Los planes de igualdad deberán incorporar medidas concretas y cuantificables en diversos ámbitos: procesos de selección y contratación, sistemas de promoción interna, acceso a la formación continua, políticas de conciliación de la vida laboral y familiar, y protocolos específicos para la prevención y actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo en el entorno laboral.

Según han confirmado fuentes del departamento ministerial, las empresas que incumplan esta obligación se expondrán a sanciones económicas de diversa cuantía en función de la gravedad de la infracción, además de verse sometidas a auditorías obligatorias que supervisarán el cumplimiento de la normativa en materia de igualdad. La vicepresidenta segunda del Gobierno ha subrayado que esta medida busca «avanzar hacia un modelo laboral más justo, inclusivo y moderno», en línea con los compromisos adquiridos en el marco europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Obligaciones y requisitos de los nuevos planes de igualdad

La normativa establece que los planes deberán someterse a revisión cada dos años, un mecanismo diseñado para asegurar que los avances sean medibles, efectivos y adaptados a la realidad cambiante de cada organización. Cada plan debe incluir indicadores claros de cumplimiento y seguimiento, con datos desagregados por sexo que permitan evaluar objetivamente la evolución de las políticas implementadas. Las empresas tendrán que constituir comisiones negociadoras paritarias con representación de la plantilla para elaborar estos documentos, garantizando así la participación activa de las personas trabajadoras en su diseño.

Entre las áreas que obligatoriamente deben contemplar estos planes figuran el análisis de la situación de partida de la empresa en materia de igualdad, la identificación de posibles discriminaciones directas o indirectas, y el establecimiento de objetivos cuantitativos y cualitativos con calendario de implantación. Además, será necesario destinar recursos específicos para la implementación de las medidas acordadas y designar personas responsables de su seguimiento y evaluación periódica.

Impacto en el tejido empresarial español

La ampliación del umbral desde 100 a 50 trabajadores afectará a decenas de miles de empresas que hasta ahora no estaban sujetas a esta obligación legal. Según estimaciones del Ministerio de Trabajo, aproximadamente el 25 % adicional del tejido productivo quedará incluido en esta normativa, lo que representa un salto cualitativo importante en la extensión de las políticas de igualdad en el mundo empresarial español. Las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayor parte del entramado económico nacional, deberán realizar un esfuerzo significativo de adaptación y formación para cumplir con los nuevos requerimientos legales.

Los expertos en derecho laboral señalan que esta medida se enmarca dentro de la transposición de diversas directivas europeas en materia de igualdad retributiva y transparencia salarial. La Unión Europea ha venido impulsando en los últimos años una agenda ambiciosa para eliminar las discriminaciones por razón de género en el mercado laboral, estableciendo objetivos vinculantes para los Estados miembros. España, que mantiene una brecha salarial de género que ronda el 18% según datos de Eurostat, necesita intensificar sus esfuerzos para converger con los países más avanzados en esta materia.

Calendario de implantación y medidas transitorias

El Gobierno ha establecido un calendario gradual de entrada en vigor que se extenderá hasta el año 2026, permitiendo así que las empresas dispongan de tiempo suficiente para preparar sus estructuras organizativas y negociar los planes con la representación laboral. Durante este periodo transitorio, el Ministerio de Trabajo pondrá en marcha programas de apoyo y asesoramiento técnico dirigidos especialmente a las pymes que afrontan por primera vez la elaboración de estos documentos. Las organizaciones empresariales han manifestado su preocupación por los costes administrativos y de gestión que esta nueva obligación puede generar, especialmente para las compañías de menor tamaño que cuentan con departamentos de recursos humanos reducidos o incluso inexistentes. No obstante, desde el Ministerio se ha reiterado que la promoción de la igualdad efectiva no solo es una cuestión de justicia social, sino también una inversión en productividad y competitividad empresarial a medio y largo plazo.

Un plan de igualdad es un conjunto ordenado de medidas evaluables dirigidas a remover los obstáculos que impiden o dificultan la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el seno de una empresa. Estos instrumentos, de carácter obligatorio para determinadas organizaciones según marca la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, deben ser resultado de un proceso de negociación entre la dirección empresarial y la representación legal de las personas trabajadoras. Los planes de igualdad deben partir de un diagnóstico previo de la situación que incluya la recogida y análisis de datos desagregados por sexo en todas las áreas y niveles de la empresa. Este diagnóstico permite identificar posibles situaciones de desigualdad o discriminación para, posteriormente, establecer objetivos concretos de mejora y las medidas necesarias para alcanzarlos. La efectividad de estos planes depende fundamentalmente del compromiso real de la dirección y de la asignación de recursos adecuados para su implementación.

¿Qué empresas están obligadas a tener plan de igualdad actualmente?

Hasta la entrada en vigor de esta reforma, la obligación de contar con plan de igualdad afectaba a todas las empresas de más de 100 personas trabajadoras, independientemente del sector de actividad o la forma jurídica. También estaban obligadas aquellas organizaciones que, aunque no alcanzasen ese umbral, así lo estableciera su convenio colectivo aplicable o cuando la autoridad laboral hubiera acordado esta medida como sustitutoria de sanciones en procedimientos sancionadores por discriminación.

El incumplimiento de la obligación de elaborar e implantar planes de igualdad está tipificado como infracción muy grave en la Ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social. Las multas pueden oscilar entre los 6.251 y los 187.515 euros, en función de diversos criterios como el número de trabajadores afectados, la gravedad de la vulneración o la reincidencia. Además, las empresas infractoras pueden ver limitado su acceso a subvenciones públicas, contratos con las administraciones y otros beneficios fiscales o de Seguridad Social.

La ampliación de los planes de igualdad constituye una herramienta fundamental para reducir la brecha salarial, que en España se sitúa por encima de la media europea. Al obligar a las empresas a realizar auditorías retributivas y establecer sistemas de clasificación profesional transparentes, se hace visible la discriminación salarial que en muchas ocasiones permanece oculta. Los expertos coinciden en que la efectividad de esta medida dependerá de la rigurosidad en los mecanismos de control y seguimiento que establezcan tanto la Inspección de Trabajo como los propios interlocutores sociales en el ámbito de cada empresa.

1 comentario

user borja | Hace 3 horas

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