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TESTIMONIO

Una mallorquina comparte su historia de superación con el Trastorno de la Conducta Alimentaria

Ceci Drusetta, que ingresó en dos ocasiones por este trastorno, recuerda su experiencia como paciente de anorexia

La mallorquina Ceci Drusetta, paciente de la Unidad infanto-juvenil de TCA de Son Espases | Foto: R.D.

| Palma | |

La mallorquina Ceci Drusetta comenzó con los primeros síntomas a los trece años: «comía muy poquito». Un año más tarde, durante un intercambio escolar en Irlanda, la manifestación del trastorno se fue agravando hasta el punto de provocarse vómitos cada noche.

La joven recuerda con claridad la primera vez que pidió ayuda con este problema a su familia: «Un día no pude levantarme de la cama, no tenía energía para hacerlo. Mi madre me preguntó si había vomitado esa noche. Le dije que vomitaba todos los días». Con 15 años ingresó por primera vez en la Unidad infanto-juvenil de TCA de Son Espases con un cuadro claro de anorexia purgativa.

Después de la selectividad, Drusetta se trasladó a Sevilla para estudiar la carrera de Arquitectura. De nuevo, y con la libertad de una independizada, los síntomas aparecieron con más fuerza que nunca: «No me cabía una sola lesión más en los brazos». Poco tiempo después de comenzar su segundo año de universidad, la mallorquina ingresó en ITA, centro especializado en salud mental. «A partir de mi salida del ingreso, empecé a vivir», confiesa emocionada. «Han sido tres años de volver a conocerme, saber que me gusta y como soy», explica.

Los principales Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) —Anorexia, Bulimia y Trastorno por Atracón— tienen en común la obsesión por el peso, la imagen y la dieta. Entre los principales síntomas se encuentra la distorsión de la imagen corporal, la restricción de alimentos y el ejercicio físico excesivo. Desnutrición, amenorrea, mareos, cansancio extremo, debilidad muscular, sensación de frío, caída del cabello, osteoporosis e infertilidad son solo algunas de las consecuencias físicas, a corto y largo plazo, de este tipo de afecciones de carácter mental.

Las pacientes se caracterizan por ser personas controladoras, autoexigentes y muy poco flexibles. «Son perfiles muy perfeccionistas, estudiantes e hijas ejemplares», admite la enfermera Carmen García. Y en la mayoría de los casos, «utilizan la comida como mecanismo de gestión emocional», añade.

2 comentarios

user Conor McGregor | Hace un mes

Pensé que iba a decir otra cosa!

user Ger | Hace un mes

Los profesionales, médicos, sicologos, enfermeros realizan un buen trabajo

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