La victoria del Real Madrid de Sergio Llull estuvo cimentada en una demostración de pura solidez, intensidad desde el salto inicial, dominio en el juego interior y unos porcentajes deslumbrantes en el tiro.
Por si fuera poco el menorquín también tuvo una pizca de suerte gracias a un joven paisano al que le dedicó un guiño antes de empezar el partido: Adrià Villalonga. Este jugador del Mini D del CB Boscos se vistió de gala para la noche del jueves en el Roig Arena.
El salesiano fue el encargado de entregar la pelota a los colegiados del encuentro, un acto del que su familia fue testigo desde la grada y que sirvió para que diera comienzo el vendaval de los de Llull.
Desde su club se enorgullecen de este momento «único, especial y difícil de olvidar» para el pequeño Adrià. «Queremos felicitar a Adrià por esta gran oportunidad y compartir con todos vosotros el orgullo que sentimos», escribían desde la entidad de Ciutadella.