El encarecimiento continuo y desenfrenado del mercado inmobiliario en Menorca supone un problema que afecta a una parte importante de la población. En ese contexto se ha detectado en tiempos recientes una coyuntura que está yendo a más; gente que vive en la calle, los vulgarmente denominados sintecho, o que lo hace en viviendas en estado deplorable, sin unas mínimas prestaciones ni garantías de seguridad. Unos y otros se alinean dentro de un colectivo que va a más por eso, el denominado de exclusión social.
Una situación hace pocos lustros inimaginable en la Isla y que, sin embargo, en la actualidad forma parte de la fotografía urbana más cotidiana. Por ejemplo en Maó, la Plaça Explanada, la Avinguda de la Florida, alguna antigua oficina bancaria de la Avinguda Menorca o en las cercanías del puente de La Salle, entre otros, son puntos en los que se ha advertido presencia de personas viviendo en plena calle o en lo que conoce como ‘infravivienda’.
«Hace tiempo»
«En Menorca no tenemos el foco sobre ese tema, por eso parece que no existe, pero sí existe», reflexiona al respecto Mar Pons, coordinadora de acción social de Cáritas, donde este año, en unas cifras que se mantienen en relación a 2024, se han atendido alrededor de 300 personas en situación de necesidad, pisos de acogida al margen.
«La coyuntura generalizada actualmente en relación a la vivienda hace que esto afecte, que haya más gente en esa situación; y no es de ahora».
Más gente en la calle, más gente que mal vive en casas no adecuadas... «por eso en Cáritas tenemos ese servicio de baja exigencia, que ofrece la posibilidad de tomar una ducha o hacer una lavadora», abunda Pons, que a pesar de ser una «tendencia», la indigencia o merodearla, que viene de hace algún tiempo, se constata que «no ha mermado» y, en cambio, «sí se ha pronunciado» en el presente, lo que no es buen augurio. De hecho, «no parece que sea una cosa que se solucione en breve», añade Pons, ya que «hay mucha gente que no puede pagar, y además, no hay viviendas, ni para alquilar, ni para vender».
Casas de acogida
Contrasta con esa situación que las dos casas de acogida que se alzan en la Isla, en Maó y en Ciutadella, cuentan con plazas disponibles. En la ciudad de Llevant están ocupadas cinco de las trece operativas y nunca se ha llenado; en Ponent, 8 de 10. Pese a ello, algunos prefieren vivir o viven en la calle o en enclaves ruinosos.
La explicación a eso nos la aporta el concejal responsable de los Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Maó, Enric Mas, en el sentido de que se trata de un perfil de gente complicado, «a los que cuesta asumir según qué normas», como drogodependientes o personas conflictivas, y ser inquilino en la Casa de Acogida exige «respetar una convivencia», aunque «a veces» se pueden hacer excepciones.
En Maó, y a partir de una labor «de control» que efectúa la Cruz Roja, se tienen detectadas 17 personas en situación de indigencia. Casos conocidos, «pero difíciles de abordar, porque ya necesitan un recurso especializado» y que a menudo residen en esa situación «de modo voluntario», añade Mas, quien no se atreve a aventurar si esto se agrandará o no, y concluye que no hace tanto «esta gente podía alquilar una habitación por 300 euros, pero ahora, con la crisis de la vivienda, les piden 800 y no pueden pagar».
Las claves
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Plazas en casas de acogida; 8 en Maó y 2 en Ciutadella
Lo que más contrasta en relación a los casos de indigencia que se están dando en la Isla es que las dos casas de acogida que hay en la Isla, en Maó y en Ciutadella, cuentan con plazas libres. En la ciudad de Llevant la ocupación actual es de cinco personas sobre las 13 plazas disponibles; en la de Ponent, 8 de 10.
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El centro de baja exigencia, un balón de oxígeno
La apertura, en principio más pronto que tarde, del centro de baja exigencia en Maó, en la calle Borja Moll, para la que hay un presupuesto de obra estimado en algo más de medio millón de euros, «será un complemento a la casa de acogida», dicen desde el Ayuntamiento, además de que contribuirá a tener más control sobre algunos de los indigentes.
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Un problema al alza desde la pandemia
Desde el Ayuntamiento de Maó destacan que desde que ocurrió la pandemia de la covid, entre 2020 y 2021, se ha producido «un repunte» de personas que viven sin techo o en ‘infraviviendas’. Cabe significar que desde ese entonces el incremento del precio del inmueble en la Isla, tanto para alquilar como para comprar, se ha disparado de modo exponencial.
Jo pens que no solament la crisi de la vivenda, que sí, que tambè, peró lo principal es l'efecte crida que fa la industria turística de personal no qualificat, personal que no te doblers per comprar una casa o pagar un lloguer com els que es paguen actualment. I axis els hotelers tenen mà d'obra barata y a canvi , les administracions , o sigui els impostos que paguem tots, tenen que donar casa , colegi, metges, etc etc etc a tota aquesta gent i a sobre utilizant el territori i les platges de tots. Es el negoci rodó .