Sobre las causas de la crisis de acceso a la vivienda se ha escrito mucho y son múltiples los factores que han desembocado en la actual tormenta perfecta, como la especulación, el impacto del alquiler turístico, el aumento poblacional o el encarecimiento de los materiales.
Pero hay otro factor sobre el que los arquitectos llaman la atención y que ha pasado más desapercibido. Se trata de la falta de adecuación de las normativas urbanísticas a la nueva realidad social, en la que las familias se han ido reduciendo a medida que bajaba la natalidad y se han incrementado los hogares monoparentales y las personas que viven solas.
En este sentido, los expertos alertan de que en Menorca la normativa dificulta la construcción de pisos más pequeños, adaptados a esta nueva realidad y también más económicos, y se sigue pensando principalmente en viviendas de tres o cuatro habitaciones.
Normativa urbanística
El arquitecto Pau Ignasi Bosch señala que planificar como si todas las viviendas fueran a acoger a cuatro personas no se ajusta al contexto social de hoy en día. Por ello, subraya la necesidad de revisar las densidades estándar de los planes generales municipales, que, a su entender, limitan la creación de vivienda. «En Ciutadella se trabaja con cuatro habitantes por vivienda y en Maó con 3,5, aunque la normativa balear permite bajar hasta tres. Esto no encaja con la realidad actual, en la que la media de habitantes por vivienda se sitúa en 2,5», asegura.
Bosch afirma que, en el caso de Ciutadella, si se adaptara el planeamiento municipal se podrían edificar un 30 por ciento más de viviendas sin necesidad de construir más metros cuadrados ni aumentar la población prevista, puesto que muchas casas están infrautilizadas. También aboga por facilitar el uso de las plantas bajas como viviendas.
Por todo ello, Bosch recalca que además del impulso de las políticas de vivienda pública, Menorca necesita realizar cambios rápidos en las normativas para actualizar las densidades, con el objetivo de avanzar hacia unos estándares más realistas.
Por su parte, Enric Taltavull, expresidente de la delegación en Menorca del Col·legi Oficial d’Arquitectes de Balears, considera que el actual Plan Territorial Insular (PTI) marca unas densidades máximas de población para los nuevos sectores demasiado bajas, que en el caso de Maó y Ciutadella son de 50 viviendas por hectárea y en el resto de municipios de 40, a pesar de que la Ley de Urbanismo de las Balears (LUIB) permite aumentarlas hasta las 75 viviendas por hectárea.
Taltavull recuerda que las densidades de población en los núcleos históricos son más elevadas que lo que marca el actual PTI, algo que cree que se tendría que reconsiderar. «La actual normativa está desfasada y se requiere un cambio de enfoque para facilitar la construcción de casas para los nuevos modelos familiares, y para que a los promotores les sea más fácil obtener rentabilidad», señala. También subraya la necesidad de apostar por un modelo de ciudad más compacta, que sea más sostenible y con servicios más económicos.
Este diagnóstico también es compartido por el arquitecto Joan Enric Vilardell, quien apunta especialmente hacia «las normativas municipales que están obsesionadas con las densidades bajas».
Vilardell critica los planeamientos como el de Maó, que a la práctica impiden construir un mayor número de viviendas y dificultan la rehabilitación de las fincas antiguas. «Todo ello hace que tengamos pisos demasiado grandes para las necesidades de hoy en día y que tendamos hacia una ciudad extensiva», concluye.
Quitar los impuestos a la primera vivienda? De un piso de 300.000€ se nos quedaría en 200 y poco. Y pensemos con la cabeza, primera vivienda para los de aquí, los que lleven cotizando un poquito, ya está bien de ser gilipogre, que así nos va.