Para el arquitecto Joan Enric Vilardell, el freno que suponen las actuales normativas urbanísticas de la Isla para la creación de pisos más pequeños queda ejemplificado en el caso de Maó.
Vilardell lamenta que, según el planeamiento municipal, en algunas zonas de la ciudad, como el entorno de la avenida Menorca, el número de viviendas en un edificio depende directamente de la capacidad de aparcamiento, puesto que cada vivienda debe contar con una plaza y media, lo que a la práctica condiciona de manera significativa el tamaño y la cantidad de viviendas que se pueden construir.
«Al final, el número de viviendas queda limitado por el espacio disponible para los coches, y esto es un despropósito», señala. Como resultado, edificios que podrían albergar diez viviendas terminan reduciéndose a seis o siete, y estas acaban siendo más grandes de lo necesario.
Menos viviendas
El arquitecto subraya que esta situación no solo reduce la oferta de viviendas, sino que también impone un modelo urbanístico basado en construcciones extensivas y de gran tamaño, poco adaptadas a la realidad actual de hogares más pequeños.
«El efecto de esta normativa es que condiciona enormemente tanto el número como el tamaño de las viviendas», concluye, insistiendo en la necesidad de revisar las reglas que regulan la relación entre aparcamiento y construcción residencial.
En este sentido, el arquitecto Pau Ignasi Bosch propone la creación de más aparcamientos públicos para liberar a los promotores privados de la obligación de resolver el estacionamiento dentro de cada parcela, lo que incrementaría la capacidad residencial sin consumir nuevo suelo.
Ya toca abolir el enanismo. Aparcamientos obligados para dos coches o tres a cada vivienda.