La turistificación del campo menorquín avanza con un goteo incesante de tramitaciones para convertir fincas en alojamientos hoteleros. La última en hacerse pública, en estos momentos en proceso de obtener el visto bueno del Servicio de Evaluación Ambiental del Govern, es la de la finca de Son Rubí, en el Camí de Tramuntana, al norte de Es Mercadal, un lloc de casi un centenar de hectáreas que forma parte de la cartera de propiedades del empresario Víctor Madera en la Isla y que está ultimando los trámites para empezar a transformarse en un agroturismo con capacidad para 48 turistas.
Según el estudio de impacto ambiental que se encuentra en exposición pública, la intención de la empresa promotora, Explotació Son Rubí SL –que preside María Obdulia, esposa de Víctor Madera– es reformar las edificaciones existentes, algunas en estado ruinoso, la vivienda principal y varios edificios agrícolas y boyeras para las que se prevé su transformación del uso agrícola al agroturístico. En este sentido hay que subrayar que el proyecto –que empezó a tramitarse antes de la aprobación de la moratoria en la concesión de licencias para nuevas plazas turísticas de 2022– se rige por la Norma Territorial Transitoria (NTT) aprobada en 2014 y no por el nuevo Plan Territorial Insular (PTI) de 2023, que es mucho más restrictivo y que, por ejemplo, solo permite agroturismos de 24 plazas, la mitad de las previstas en este caso. También cabe recordar que el proyecto actual de conversión de Son Rubí ya fue modificado para reducirlo. Inicialmente tenía una proyección de 49 habitaciones, lo que hubiera supuesto una capacidad de alojamiento de prácticamente cien plazas.
Entre la oferta que se pondrá a disposición de los clientes destaca la construcción de una nueva piscina, que según los cálculos del proyecto tendrá una considerable superficie útil, cien metros cuadrados. También se han previsto una zona de spa, restaurante, bar, gimnasio, biblioteca, entre otros atractivos. Cabe recordar que la misma propiedad ya ha abierto un pequeño agroturismo en Santa Anna (Ciutadella), otro en Son Ermità (Ferreries) y muy cerca tiene previsto abrir el próximo abril otro en Bindelfà.
Es contradictorio que quienes más se quejan de los agroturismos sean los mismos que abogan por hacer públicos todos los caminos de Menorca, lo que treaería de sí la invasión del campo por multitudes de turistas, con el consiguiente riesgo de seguridad para los llocs aislados y de incendios, además de la degradación de los senderos y la suciedad inherente a tanta gente, no siempre muy cívica.