La situación en el geriátrico de Sant Lluís va de mal en peor. Lo denuncian trabajadores del centro y familiares de usuarios, que se han cansado de esperar las mejoras prometidas y alzan la voz en un clamor para criticar que la «mala gestión que viene impuesta desde arriba». Han pasado más de dos meses desde que se produjera un cambio de dirección en el geriátrico y, tras un periodo de gracia en el que han dado margen para que se introdujeran cambios en el servicio, concluyen que es un «caos» y que «nada de lo ocurrido desde entonces ha mejorado nuestro trabajo ni la atención que reciben los residentes, todo lo contrario».
«Cansancio y preocupación» por una situación que «nos duele, agota, frustra y nos hace sentir abandonados». Es el sentir expresado por la plantilla en una carta secundada por todos los trabajadores remitida a este diario. En ella señalan a la empresa encargada de la gestión del centro desde hace casi un año, Serveo Servicios, y al Ayuntamiento de Sant Lluís, a los que piden que «dejen de mirar a otro lado» y que entiendan que «una residencia no se gestiona desde la negación y con promesas vacías, sino con recursos, planificación y respeto hacia quien cuidamos de los más vulnerables».
Falta de personal
En el meollo del asunto está la falta de personal suficiente para cubrir el aumento de la demanda que ha supuesto la ampliación del geriátrico, que ha pasado de 26 a 46 plazas y ha visto incrementar el nivel de dependencia de los usuarios, una dotación que el propio Consistorio reconoció insuficiente apenas diez meses después de adjudicar el nuevo contrato. La prueba está en que ha decidido ampliar la aportación municipal (ya van casi dos millones). Este incremento, no obstante, es del 3,6 por ciento, cuando el contrato permite una mejora de hasta el 20 por ciento. Mientras no se contratara a un nuevo gerocultor y a personal de lavandería se vendió que se iban a introducir mejoras organizativas.
En ese sentido los trabajadores del centro son rotundos. «No ha habido cambio de horarios significativos, es falso que la plantilla se haya negado a nuevos horarios, nunca se ha presentado una propuesta que cumpla la normativa laboral y mejore la calidad del servicio». Los trabajadores defienden que «hacemos turnos imposibles, cubrimos ausencias constantemente, trabajamos con menos manos de las necesarias y hacemos funciones que no nos pertenecen por nuestro rango laboral porque, si no, no sale el trabajo». Y abundan en esta idea. «Nos organizamos y reorganizamos porque no hay nadie que los haga: intentamos que los residentes no noten el caos que hay detrás aunque a veces no lo consigamos».
Sin las mejoras acordadas
El PSOE de Sant Lluís llevó al último pleno los problemas que se arrastran en el geriátrico –el más reciente la mala calidad de la comida que se sirve– y preguntó por dos cuestiones. Por un lado, el cumplimiento de los acuerdos unánimes alcanzados en el pleno de noviembre para mejorar el servicio. El segundo, el resultado de la inspección que ordenó la Departamento de Bienestar Social del Consell en el mismo mes.
La alcaldesa, Loles Tronch, reconoció que «no se ha hecho nada», más allá de poner parches en el servicio de lavandería y reunirse con la empresa, los trabajadores y las familias. Sobre la inspección aseguran que solo tienen un «primer borrador» y que del técnico responsable del mismo ha hecho que por el momento todavía «no esté listo».
Aso acabara malament, pero malament,,, esteim xerrant de sa vida de una gent que necesita atencio i no se li dona, i aço es moooool serio... la cosa acabara malament