Endesa está ensayando en la Isla los retos que entrañará la previsible demanda masiva de recarga de vehículos eléctricos en el futuro y su capacidad de aportación a la flexibilidad de la red. La compañía eléctrica, que cuenta en estos momentos con 33 puntos de recarga en la Isla, lidera un proyecto piloto orientado a probar y validar soluciones avanzadas de gestión de la demanda asociada al vehículo eléctrico, integrando la recarga de forma eficiente y segura en la operación de la red de distribución.
El proyecto denominado Flow, que ya fue anunciado en el año 2022 y que tiene un presupuesto global de 10 millones de euros financiados por la Unión Europea, se desarrolla también en otros puntos del continente europeo como República Checa, Italia, Irlanda y Dinamarca.
La elección de Menorca como escenario de pruebas no ha sido casual, explican desde Endesa, al ser una isla caracterizada por una gran estacionalidad en la demanda energética y un uso creciente de vehículos eléctricos. En el piloto se han utilizado todos los cargadores que Endesa tiene disponibles, lo que ha permitido crear un entorno de pruebas a gran escala. Los resultados de este trabajo, en el que colaboran otros 30 socios de nueve países europeos, se conocerán en el mes de junio.
El director general de Endesa en Balears, Martí Ribas, se desplazó ayer a Menorca para su presentación oficial, a la que acudió el conseller de Medio Ambiente, Simón Gornés. El directivo defendió que este proyecto busca un uso más eficiente de la red en el camino a la electrificación de la Isla. Básicamente, por decirlo en palabras llanas, consiste en probar un sistema en el que los coches eléctricos se adapten durante su carga a la energía disponible, beneficiando el control de la demanda con incentivos para el usuario.
El reto está en buscar la solución adecuada en los aparcamientos comunitarios, enfocando la carga priorotariamente al horario nocturno.