La conexión aérea entre Menorca y Barcelona está sufriendo estos días el esperable resultado de una ecuación sin demasiadas incógnitas: menos vuelos, más alta demanda, igual a saturación del servicio. El recorte de frecuencias ordenado por la compañía aérea Vueling se está dejando notar con fuerza en la ruta más utilizada por los pasajeros menorquines: esta semana casi todos los aviones han ido llenos, se han producido recurrentes episodios de overbooking, los pasajeros tienen que buscar alternativas con escala y el precio de los billetes para acceder a los pocos asientos que quedan disponibles se encarece –algoritmo mediante– hasta los 300 euros. Un escenario de auténtica pesadilla para los usuarios que se ven obligados a utilizar la ruta. Vayamos por partes.
Para contextualizar la situación primero hay que recordar que está pasando en esta conexión, que opera Vueling en solitario desde finales de octubre hasta finales de marzo. La aerolínea ha decidido ordenar un recorte significativo de las frecuencias en el trimestre más invernal, diciembre, enero y febrero. Esa reducción de vuelos no es una sensación. Lo revelan los datos del Ministerio de Transportes: durante doce semanas, desde principios de diciembre hasta final de febrero, se encadenan sendos descensos de la oferta en comparación con el pasado invierno. Los más graves se concentran en febrero, con hasta un 36 por ciento menos de operaciones previstas que hace un año.
¿Falta de demanda?
La compañía propiedad del grupo anglo-español IAG (Iberia y British Airways) justificaba el lunes en estas páginas que la reducción de vuelos en invierno respondía al comportamiento de la demanda. Hay elementos que invitan a pensar que la demanda no está siendo especialmente baja en este invierno, al menos en comparación con el precedente. A la espera de que se hagan públicas las estadísticas oficiales de pasajeros y operaciones del mes de enero, por el momento puede servir diciembre como referencia, mes en que los datos de la Dirección General de Aviación Civil hechos públicos por el PSOE-Menorca reflejan descensos de la operativa de entre el siete y el 21 por ciento.
Las estadísticas del gestor aeroportuario reflejan que en ese mes se registraron en la ruta entre Menorca y Barcelona un total de 313 operaciones (entre aterrizajes y despegues), 53 menos que el año anterior, un descenso del 14,5 por ciento. El número de pasajeros fue de 48.186, apenas 1.398 menos que en 2024, una caída del 2,8 por ciento que desde el sector de las agencias de viaje atribuyen precisamente a que ha habido menos vuelos, se ha estrechado el cuello de botella para conectar con Barcelona, provocando que haya viajeros que hayan tenido que recurrir a escalas en Palma. Los datos de ocupación media que resultan de dividir pasajeros por operaciones han vivido una evolución llamativa. El año pasado se registró una media de 135,5 viajeros por aeronave; este año –siempre comparando diciembres– han sido 153,9, casi 20 más.
Eso son los datos publicados –la empresa prefiere no aportar los que maneja–, pero hay más indicadores. Un ejemplo: el pasado jueves este diario pudo confirmar que al menos tres de los cinco vuelos programados registraron overbooking, una situación que se repite asiduamente. La compañía, que asegura no haber dejado a nadie en tierra porque finalmente no se han personado todos los viajeros, vende más billetes de los que caben en el avión, una práctica legal que genera incertidumbre entre pasajeros y empleados de la compañía.
Ara vueling ha trobat un nou negoci, que és la crisi de l'AVE i sa gent prefereix agafar s'avió que pagar per estar mes temps al tren i a més no poder tenir seguretat. Es pont aeri lis dona més negoci i diners són diners i als menorquins que els subidubi ua ua..