El coach al que ha contratado el Consell de Menorca para conseguir la paz laboral entre el director insular de Deportes, Rafel Quintana, y el personal del área ya medió hace un año para apaciguar el ambiente entre los trabajadores públicos del Llatzeret y estos últimos meses interviene también en Cultura, Patrimonio y otros departamentos de la Conselleria de Joan Pons Torres para mejorar la comunicación y la eficiencia de medio centenar de funcionarios de la institución.
Según consta en la relación de contratos menores del Consell y ha podido constatar este diario, Gaspar Roura ya tuvo que realizar a partir de marzo 14 sesiones de coaching que lograron destensar la relación entre el personal público que trabaja en el islote del puerto de Maó, transferido al Consell hace más de diez años. Lo hizo a petición del entonces director insular de Cooperación Local y Proyectos Sostenibles, Antoni Periano, quien poco después, a mediados de abril, presentó su dimisión aduciendo «motivos profesionales» y fue sustituido por Maribel Llufriu, concejal en el Ayuntamiento de Maó y que sigue en el cargo.
Mentorme SL, la empresa montada por el coach con sede en Ferreries, facturó el 10 de septiembre al Consell 4.235 euros por las 14 sesiones realizadas con la plantilla del Llatzeret.
La novedosa iniciativa de resolución de problemas internos pareció contentar al gobierno insular que, al surgir en agosto el conflicto y la doble denuncia cruzada por presunto mobbing entre el director insular de Deportes y uno de sus trabajadores, volvió a contratar al mismo coach. Encargó sus servicios en noviembre, previa intervención de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que urgió al Consell a la adopción de medidas. El informe favorable del responsable de Servicios Generales ya remarcaba que esta solución había dado buenos resultados con anterioridad, en referencia -sin mencionarlo- al caso del Llatzeret.
Ya le han encargado 38 sesiones
Pero el trabajo del mediador en el departamento de Deportes se está prolongando más de lo esperado inicialmente en el tiempo, y no solo para solventar la controversia que afecta al director insular. La primera factura de 10 sesiones que Mentorme presentó el 10 de noviembre ascendía a 3.025 euros, a 250 euros por sesión. Desde entonces se han contratado otras 14 sesiones para poner fin al «mal clima laboral» y el «tenso ambiente de trabajo» que relataba el informe, pero también para mejorar la eficiencia y la comunicación interna entre el personal de los departamentos de Cultura y Patrimonio.
Estas sesiones, que incluyen la implantación de medidas que afectan a casi medio centenar de trabajadores públicos de la Conselleria dirigida por Joan Pons Torres, aún están en marcha y supondrán otro gasto adicional de 4.537’50 euros para la administración menorquina.
Consultado de forma reiterada por este diario, el gobierno del Consell ha decidido no efectuar valoración ni comentario alguno al respecto.
Hasta aquíNo sé de que te ries. Los tuyos se gastaron mucho más en una bailarina y no dijiste nada al respecto. Pero ya sabemos todos que tu único cometido aquí es hacer el ridículo y atacar a la derecha, además de todo aquel que se atreva a opinar diferente. Eres tan sectario y antidemocrático que no toleras una opinión diferente a la tuya. Si este tema es un claro caso de presunta malversación de fondos según dices, el tema de la bailarina que sería según tu absurda manera de pensar. Vaya ridículo.