El equipo de gobierno del Consell insular rechaza de plano el establecimiento de una Obligación de Servicio Público (OSP) para corregir las consecuencias negativas de la situación de monopolio que vive la principal ruta aérea menorquina, la de conexión con Barcelona, en los meses de invierno. Descarta iniciar conversaciones con el Ministerio de Transportes en busca de un frente común para tratar de convencer a la Comisión Europea de que se dan fallos de mercado que justificarían la intervención pública.
«Una OSP no es el camino, lo vemos contraproducente, la conectividad será mucho peor», ha asegurado este lunes el presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, para argumentar el voto contrario de la bancada del PP (también de Maite de Medrano, que rechazó intervenir en el debate) a uno de los puntos clave de la propuesta presentada por el Grupo Socialista, que defiende que la institución insular debería promover que se siguiera insistiendo en una OSP para la ruta con Barcelona.
Vilafranca ha puesto de ejemplo la OSP con Madrid: «Si lo que queremos es implementar una OSP como la de Madrid (a partir de noviembre tres vuelos directos y un precio de referencia de 110 euros), perderemos conectividad», ha afirmado Vilafranca, dando sorprendentemente por hecho que se aprobarían las mismas condiciones en una OSP con Barcelona. Vilafranca no ha aceptado la posibilidad de suavizar el punto de acuerdo para dejarlo en un mero estudio de fórmulas de intervención pública, como ya había aprobado el Parlament en octubre, con los votos en contra del Grupo Popular.
Sí que han salido adelante otros tres puntos -uno añadido in voce por el propio Vilafranca- con la unanimidad de todos los grupos. El primero oficializa el «descontento» de la institución con la compañía aérea Vueling por el recorte de frecuencias que viene consumando desde el pasado mes de diciembre. Con el segundo, ya pensando en el próximo invierno, el pleno del Consell le reclama a la compañía que «al menos recupere» el número de frecuencias de la temporada baja 2024-2025.
El cuarto punto de acuerdo es especialmente llamativo. Primero porque ha sido improvisado por el presidente Vilafranca («se me ha ocurrido ahora mismo»). Segundo, por la argumentación que hay detrás. Insta al equipo de gobierno del Consell, a ellos mimos, a proponer medidas que incentiven (la demanda) o mejoren la conectividad» en la ruta.
Aquí Vilafranca se alinea con los argumentos de la compañía, que asegura que se ha ordenado un recorte de frecuencias debido a la insuficiente demanda y a los problemas de rentabilidad de la conexión invernal con la capital catalana. «La ocupación es baja, quizá deberíamos estudiar cómo incrementar la demanda desde Menorca y la ocupación».
En ese sentido, y ya terminado el turno natural de intervenciones, Vilafranca ha aportado otra idea sobrevenida, reclamar al Gobierno que «incremente el descuento de residente a los menorquines». El PSOE ha manifestado que, a la espera de analizar esta propuesta de ultimísima hora, prefería una fórmula más abierta para poder der respaldo a este punto.
Més per Menorca, en voz de la consellera Noemí Garcia, ha decidido atacar al Grupo Socialista a propósito de su propuesta de acuerdo. Respalda las reivindicaciones, pero asegura que la iniciativa les ha dejado «descolocados». Recuerda en ese sentido que la competencia sobre las rutas aéreas es del Gobierno socialista y denuncia que «podría haber argumentado mejor la necesidad de una OSP ante la Comisión Europea y no lo ha hecho».
Un capotazo al equipo de gobierno del Consell, institución que Garcia ha subrayado que no tiene competencias al respecto, por mucho que pueda ejercer presión para que el Ministerio se mueva con más decisión, cosa que ya ha dejado claro no va a hacer.
Es que una OSP con Barcelona no hace falta, al que le haga falta ir pues lo siento, que lo haga haciendo escala si los horarios no van bien y el que quiera venir aquí que pague, nada de OSP