En pleno auge de visitantes franceses a la Isla, el GOB Menorca nos traslada la historia de un hermoso flamenco (phoenicopterus), que tras ser rescatado en el litoral menorquín hace más de un decenio, emprendió el «trayecto inverso» para irrumpir en la costa gala, ya convertido «en una preciosa» rosada alada, subrayan desde la institución ecologista.
Los orígenes de lo que podría ser un guion digno de competir con una historia del mismísimo Hans Christian Andersen nos remiten a agosto de 2014, cuando un joven ejemplar de flamenco, aun con plumaje grisáceo y síntomas de estar agotado, fue detectado a orillas de Son Saura del sur, «probablemente por un despiste durante su viaje migratorio», estiman desde el GOB.
La propia institución naturalista le trasladó a su Centro de Fauna Silvestre, donde el flamenco estuvo un mes recuperándose, tras el que fue liberado en Ses Salines de la Concepció, lo que fue incluso registrado en vídeo con la colaboración de la familia del escultor Maties Quetglas. A su vez, el ave fue marcado con una anilla, que permite hacer la lectura a distancia.
Tras unos meses en la Concepció partió y fue identificado al oeste de la Provenza, en la zona húmeda de Camargo, en la desembocadura del Ródano –hábitat ideal para la especie– en 2022 y en enero de este 2026. Doce años después de ser rescatado en delicadas circunstancias, el flamenco luce precioso al sur de Francia.