El Govern que preside Marga Prohens y la Federació de Futbol de les Illes Balears, encabezada por Jordi Horrach, han impuesto una sanción sin precedentes que debe servir como elemento ejemplarizante. Al mismo tiempo confirma que la política de tolerancia aplicada por Horrach desde que accedió a la presidencia ha encontrado la complicidad del conseller de Turismo, Cultura y Deportes del Govern, Jaume Bauzá. Prohibir la entrada a cualquier instalación deportiva de las Islas a un padre tras, presuntamente, agredir a varias personas durante un partido de la Liga Nacional Juvenil supone una resolución pionera en el fútbol no profesional de Balears.
Es preciso acabar con la lacra de la violencia en el fútbol. Varias han sido las sanciones contundentes impuestas por la federación, aunque esta última supone un antes y un después. La federación ya adoptó medidas cautelares para prohibir temporalmente el acceso al presunto infractor no solo al campo donde ocurrieron los hechos, sino a cualquier instalación deportiva. El Govern y la FFIB van de la mano para que todo el peso de la ley recaiga sobre el padre que causó el pánico en las gradas por su actitud violenta contra otros espectadores, con unos hechos que pueden tener relevancia penal. Garantizar la seguridad de los deportistas y de los aficionados son la prioridad y el objetivo.