Los extranjeros ya son los dueños de casi el 50 % de las viviendas en algunos municipios de las Islas. La Serra de Tramuntana vive este fenómeno con una mayor intensidad, pero la pérdida de patrimonio inmobiliario mallorquín en manos de ciudadanos de otros países amenaza con extenderse como una mancha de aceite por todo el litoral, como muestra el mapa que ilustra esta noticia. Los datos del catastro correspondientes a 2025 cifran en 92.030 los inmuebles residenciales en manos extranjeras en el archipiélago, el 16,02 % del total, pero un examen detenido de la realidad de los municipios hace saltar la voz de alarma en algunas zonas de Mallorca por la intensidad del fenómeno.
Es la primera vez que se publica esta estadística completa y que se conoce con detalle hasta dónde se extiende este realidad. Hasta ahora se publicaban estadísticas del porcentaje de compra de viviendas por parte de extranjeros, que roza el 40 % en el tercer trimestre del año según los notarios, pero no se tenía una foto fija de cuántos inmuebles estaban en manos de ciudadanos de otros países. A esa foto fija acompaña ahora una cifra: esas 92.030 viviendas.
Andratx, con un 45,19 % de su parque residencial –4.315 inmuebles– en manos extranjeras encabeza el listado, seguido de cerca por Deià, donde el 44,12 % de las viviendas (341 inmuebles) pertenecen a propietarios extranjeros, una cifra especialmente significativa en un municipio pequeño y con un mercado muy limitado. En tercera posición aparece Calvià, con 14.694 viviendas de titularidad extranjera, lo que supone el 42,59 % de su parque residencial. Muy cerca se sitúa Fornalutx (41,14 %), seguido de Capdepera (38,14 %) y Santanyí (35,21 %), municipios donde más de un tercio de la vivienda residencial ya no está en manos nacionales.
El ranking continúa con Sant Llorenç des Cardassar (34,87 %), Pollença (28,57 %) y Artà (27,28 %). En Eivissa, destaca Santa Eulària, con un 26,82 % de viviendas residenciales en manos extranjeras. Por encima del 23 % se sitúan también Sant Joan de Labritja (25,36 %), Sant Josep de sa Talaia (24,50 %), Son Servera (23,98 %) y Sant Lluís, en Menorca (23,69 %), confirmando que la presión se extiende por buena parte del litoral y de los municipios más atractivos para la inversión residencial.
En Sóller hay 1.276 inmuebles residenciales en manos extranjeras, lo que representa el 19,4 % del parque total. Una cifra inferior a la de los municipios que encabezan el ranking, pero suficiente para tensionar seriamente el acceso a la vivienda en un mercado reducido. El contraste lo marca Palma. La capital concentra 16.395 viviendas de titularidad extranjera, pero su peso porcentual se reduce al 9,18 %.
En opinión del geógrafo Antoni Marcús, esta concentración de patrimonio inmobiliario en manos de residentes de otros países es una de las causas más relevantes –aunque no la única– del encarecimiento sostenido de la vivienda. «En un mercado insular, limitado y tensionado, el precio acaba reflejando más lo que puede pagar quien compra como refugio o inversión que no lo que puede pagar quien vive y trabaja aquí», explica. El resultado, añade, es que la crisis de acceso para los residentes se convierte en estructural.
Las cifras del Catastro miden la titularidad extranjera de inmuebles, pero no diferencian entre residentes y no residentes. No obstante, Marcús recuerda que fuentes complementarias, como los registradores de la propiedad y los notarios, indican que una parte relevante de las compraventas corresponde a ciudadanos europeos con alta capacidad adquisitiva y, en muchos casos, no residentes. «Esto explica por qué el mercado acaba funcionando con lógicas ajenas a la capacidad económica de la población local», apunta.
SolagneTú lo que eres es una rata cobarde.