Patricia Cardona, superviviente de abuso sexual infantil es la voz de las víctimas en la Red Europea para la Prevención del Abuso Sexual Infantil que trabaja en crear un marco legal único que ponga coto a la pederastia.
La mallorquina lleva años advirtiendo sobre cómo los abusadores se cuelan en la habitación de nuestros hijos a través de las pantallas. «Prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes es positivo, pero no es suficiente si la medida no se acompaña de otras», reflexiona. A la vez advierte de que «cuando las leyes se hacen desde un pedestal sin hablar con los niños y las familias difícilmente funcionan».
A falta de conocer los detalles de la norma anunciada este martes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se aprobará previsiblemente la semana que viene en el Consejo de Ministros, a Cardona el anuncio le plantea más preguntas que respuestas. «¿Qué se va a hacer exactamente y cómo se va a hacer? Es importante regular las redes sociales, pero también el juego y la pornografía online», avisa.
Para la activista «es necesario extender la prohibición a otros ámbitos, establecer los mecanismos de control para que las tecnológicas cumplan con las nuevas regulaciones y obligarlas a rediseñar su funcionamiento para que sus algoritmos no sean dañinos». «Crean adición con el scrall infinito, entre otros», recuerda.
Advierte de que «los pederastas se cuelan también en los chats de whatssapp y juegos online como Minecraft, usan plataformas como Roblox». «No podemos abordar el problema de forma simplista, vamos a replantearnos el diseño digital y dar herramientas a los niños y adolescentes para que sepan identificar los abusos y reportarlos. Y hay que garantizar que cuando se reporta una amenaza en línea se va a tratar como una amenaza real», reflexiona. Recuerda que «las redes y plataformas digitales están muy metidas en la vida de niños y jóvenes que en los peores casos sufren adicciones y dependencia de ellas». Por eso pone el foco en la necesidad de que la medida anunciada por el Gobierno vaya acompañada de otras medidas que favorezcan el tránsito.
«Hay que hacer formaciones con los niños y las familias, teniendo en cuenta la situación real y ofreciéndoles pautas sobre cómo gestionar la nueva situación y la relación con la tecnología para que no se creen diálogos o conexiones que favorezcan los abusos en otros contextos», alerta.
Un estudio publicado el pasado mes de noviembre por Unicef sobre el uso de pantallas en la infancia y adolescencia alerta de que el 5,7 % presenta un uso problemático de las mismas y que el 92,5% de los estudiantes de entre 10 y 20 años está presente en alguna red social. Patricia Cardona explica que «sabemos que muchos de ellos dicen sentirse más seguros en entornos digitales que en entornos reales y que el 32 % de las chicas adolescentes ven lícito utilizar Onlyfans para ganar dinero».
Por todo ello defiende un abordaje amplio que no solo prohíba sino que eduque y que trabaje desde una actitud positiva y un interés genuino el uso de las tecnologías como algo para hacer juntos con los niños, porque todos podemos ser víctimas del engaño y por eso es imprescindible que desarollen un espíritu crítico», concluye.
Cuando todos vosotros, los que tan ocupados y preocupados parecéis estar por el problema social de la pederastia, y muy especialmente esa que por desgracia también se ha venido produciendo en el seno de la Iglesia Católica, os pongáis a investigar y denunciar los múltiples casos que se producen en las madrassas y mezquitas, casos de los que nunca jamás se habla en ninguna parte, entonces y sólo entonces tendréis tal vez cierta credibilidad.