El Govern ha mostrado este viernes su disconformidad con la penalización en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que ha planteado el Gobierno para los caseros que suban el alquiler a sus inquilinos. «Nos parece mejor premiar», ha subrayado el conseller de Hisenda, Antoni Costa, que ha recordado que precisamente el Govern prevé aprobar una deducción fiscal para aquellos propietarios que no encarezcan las rentas por encima del IPC.
El equipo de Marga Prohens ya trabajaba en esa línea cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció beneficios fiscales con el mismo enfoque, lo que hizo que el Govern del PP declarase que el socialista se estaba «inspirando» en Baleares. Pero la idea de bonificar a los propietarios no gustó nada ni a Sumar ni a otros socios del Gobierno, y ahora el Estado ha dado un giro para salvar el decreto de los alquileres y plantea penalizar a quienes aumenten el coste del alquiler en lugar de premiar a quienes no lo hagan.
Un cambio que en el Ejecutivo balear, que hace bandera de las bajadas de impuestos, no comparten. Costa puntualizaba que prefieren la vía del incentivo fiscal a la del «intervencionismo» de topar los precios, pero dentro del espectro impositivo, son más partidarios de recurrir a bajadas para promover los comportamientos deseados en lugar de castigar los que se quieren evitar.
En cualquier caso, la deducción autonómica no entra en colisión con el planteamiento del Gobierno central: los caseros isleños que no suban el alquiler por encima del IPC esquivarán la penalización estatal y al mismo tiempo se beneficiarán de la bonificación balear. El Govern propone bonificaciones que podrían rondar de 600 a 800 euros por inmueble con un límite de 2.000 euros por contribuyente. Dado que se aprobaría este 2026 se aplicaría en la declaración correspondiente a ese año, que se presenta en 2027. Es decir, que se dirige a contratos firmados en 2026 pero los efectos fiscales se notarían en 2027.
El Govern quiere introducir esta deducción fiscal vía enmienda al decreto de aceleración de inversiones estratégicas que se está tramitando como proyecto de ley en el Parlament. Para ello negocia con Vox y confía en llegar a un acuerdo porque la relación, pese a sus recientes choques, está siendo «cordial y tranquila» y hay «bastantes coincidencias» entre ambos. Por ello el PP niega un bloqueo e insiste en que no hay base para anticipar elecciones. De hecho, como ya dijo Costa en su momento, no descartan aprobar unos presupuestos de 2026 durante el curso (como ocurrió en 2025), aunque todavía no se han iniciado contactos en ese sentido.
AlfA llorar a la lloraría, Rojo.