La actuación esta semana de la Guardia Civil, en colaboración con el inspector de pesca del Consell, que inmovilizó durante horas dos palets de langosta roja procedente de Francia en el Aeropuerto de Menorca por irregularidades en su documentación y etiquetado, ha vuelto a poner sobre la mesa la problemática de la venta fraudulenta de este producto foráneo como si hubiera sido pescado en aguas de la Isla.
Se trata de una realidad que se arrastra desde hace años y que tiene su origen en la necesidad de importar langosta ante la evidencia de que las capturas de los pescadores locales no son suficientes para cubrir la demanda de caldereta de langosta, uno de los platos estrella de la gastronomía menorquina. Iniciativas como el distintivo obligatorio para las langostas capturadas en Menorca, que se implantó en 2018, no han puesto fin a las prácticas irregulares.
Ante esta situación, los pescadores de la Isla piden un aumento de las inspecciones y que se adopten medidas para garantizar que en los restaurantes se identifique de forma clara el producto local.
Producto insuficiente
El éxito de la caldereta de langosta la ha convertido en uno de los platos más demandados por los turistas. Sin embargo, la realidad es que el producto autóctono es muy limitado. Durante la temporada de langosta de 2024 —del 1 de abril al 31 de agosto— se capturaron un total de 19.370 kilos de langosta.
Para Pep Pelfort, cocinero e investigador gastronómico, se trata de una cifra insuficiente para abastecer a los cientos de miles de visitantes que llegan a la Isla en temporada alta. «Si en una caldera para dos personas suele utilizarse aproximadamente un kilo de langosta, es fácil hacer las cuentas. No alcanza ni para que cada menorquín la coma una vez al año», señala.
Para suplir este déficit, el sector importa cada año langosta de otras zonas, algo que no es ilegal, siempre que se cumpla con los requisitos sanitarios y de trazabilidad. Lo problemático, como denuncian los expertos, es que muchos restaurantes no informan al cliente sobre el origen del producto, vendiendo marisco extranjero como si fuera local.
Desde el sector pesquero reconocen que se trata de una problemática bien conocida. «Sabemos que esto ocurre con la langosta y con la gamba sucede lo mismo», afirma Xavier Marquès, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Ciutadella.
Por ello, hace un llamamiento a los restaurantes para que no intenten engañar a los clientes y especifiquen claramente el origen del producto. «Sabemos que no podemos abastecer todo el mercado con langosta local, debido a la elevada demanda que existe, y lo único que pedimos es que los restaurantes sean sinceros», señala. Como solución, propone a los restauradores «que tengan dos cartas: una con el precio de la caldereta de langosta local y otra con el de la langosta de fuera, y que sea el cliente quien elija».
Además, desde el sector pesquero piden que se destinen más recursos a la detección del producto que llega a la Isla. «Siempre que nos reunimos con la administración, pedimos que se refuercen los controles y las inspecciones», afirman.
En este sentido, este año el Seprona ha realizado un total de 22 inspecciones en restaurantes de Menorca, poniendo una especial atención en los especializados en pescado fresco y marisco. Las actuaciones han derivado en ocho actas de denuncia por infracciones administrativas, que han comportado la apertura de expedientes sancionadores.
Entre las irregularidades detectadas, destacan las relacionadas con viveros de langosta sin autorización en Maó y la presencia de ejemplares sin las correspondientes bridas de identificación obligatorias. Por su parte, en Sant Lluís fueron incautadas 14 langostas rojas al no poder acreditarse su trazabilidad.
La estafa es que te cobren la langosta de fuera a precio de langosta menorquina. Si te dicen que es de fuera y el precio no es exagerado pues uno decide. Si uno pide caldereta de langosta menorquina a precio menorquina y te dan gato por liebre, está claro que el hostelero es un estafador que se hace de oro engañando con productos de otra calidad y más baratos. Y debería hacerse público los que hacen su agosto estafando.