El menorquín Lluís de Moner, uno de los activistas detenidos por Israel cuando trataban de romper el bloqueo para llegar a Gaza con ayuda humanitaria, se ha puesto en huelga de hambre. Así lo ha revelado este domingo la Taula per Palestina de Menorca, que ha convocado para este tarde una manifestación que saldrá a las 18,30 horas de la Esplanada de Maó para llegar hasta la Plaça del Carme.
De Moner se suma así a la protesta que llevan a cabo otros integrantes de la Global Sumud Flotilla, como las mallorquinas Lucía Muñoz y Alejandra Martínez. Es el caso también de otro activista vinculado familiarmente con Menorca que se halla entre los apresados y se ha sumado a la huelga de hambre, Simón Vidal Ferrandis.
La eurodiputada francesa Emma Fourreau y los belgas Alexis Deswaef, abogado y vicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), y la activista Latifa Gharbaoui son algunos de los rostros de una acción que señalan como acto de solidaridad con la población palestina de Gaza.
«No vamos a comer nada que nos dé Israel, porque no vamos a aceptar comida de quien mata de hambre a la población de Gaza», fue el mensaje que lanzaron algunos de ellos antes de lanzar al mar sus teléfonos móviles. Fue en el momento que sus embarcaciones iban a ser apresadas por la Marina israelí todavía en aguas internacionales. Ahora piden que sus raciones de comida en prisión sean para los gazatíes.
No firman la devolución 'exprés'
Muchos de ellos tampoco tienen intención de firmar el documento aceptando que su entrada en el país fue ilegal, lo que puede retrasar la fecha de su regreso a España. Es el caso del otro menorquín interceptado, Santi Oliver, según lo expresado por su familia.
De momento un primer grupo de españoles de la flotilla tiene previsto salir este domingo de Israel. Se trata de 21 personas, según ha informado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaraciones al Canal 24 Horas de RTVE.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores israelí ha acusado a algunos tripulantes de negarse a su deportación 'exprés' para «quedarse remoloneando en Israel» e incluso apunta que «varios gobiernos extranjeros», sin dar nombres, están «exhibiendo reticencias» para aceptar los vuelos de deportación.
Israel ya inició desde el viernes el traslado ante un juez del cerca de medio millar de activistas que daban forma a la misión humanitaria que partió desde Barcelona, aunque el procedimiento podría demorarse si no aceptan firmar su deportación. Se estima que 50 son españoles.
Otro caso es el de aquellos que optan por dar el visto bueno a su repatriación como sucedió este sábado con un grupo de 137 activistas de 13 nacionalidades que aterrizó en Estambul. El vuelo de Turkish Airlines lo integraban activistas de Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Marruecos, Italia, Kuwait, Libia, Malasia, Mauritania, Suiza, Túnez y Jordania.
Nada, hoy ya habrá comido un buen chuletón jajaja 😂😂😂😂🤡🤡🤡🤡