A las puertas de la temporada turística, la urbanización de Sant Tomàs se prepara entre avances y parones, según exponen desde el Ayuntamiento de Es Migjorn Gran. Por un lado, se ha renovado mobiliario urbano y se ha completado la tala de los árboles que amenazan caída.
Por otro, aparecen dudas sobre si podrán o no activarse los novedosos lavapiés con agua de mar y se aguarda a que Costas repare las paraselas dañadas por los temporales.
Puesta a punto para la temporada
Desde el Consistorio aseguran que, ante la inminencia de la apertura de la práctica totalidad de la planta hotelera de Sant Tomàs, la brigada municipal ha retirado las rocas y otros elementos que habían quedado sobre las playas del entorno con los temporales, ha cambiado mobiliario y papeleras, además de contar con el beneplácito de Costas para talar y poder los árboles en situación precaria. Este organismo ordenó hace unos meses paralizar la operación y ahora la ha supervisado.
El equipo de gobierno asegura que el problema ahora es que se está a la espera de que Costas licite la reparación de elementos dañados por los temporales en los accesos a la playa de Sant Tomàs, lo que ha reducido la accesibilidad de la zona dunar. Una de las pasarelas y la rampa de varada permanecen cerradas todavía por precaución.
Otra mala noticia es que, al contrario de lo afirmado recientemente, no se puede garantizar el uso de los novedosos lavapiés con agua de mar. Se está pendiente de permisos de otras administraciones «pese a la persistente tramitación seguida por el Consistorio». No da tiempo a tener acabada la obra de instalación para el verano. Se reabrirán los lavapiés convencionales y las duchas se mantendrán inoperativas.
Mientras tanto, prosiguen las obras de mejora de la avenida central, pendientes del alumbrado. El equipo de gobierno asegura que el 15 de abril quedarán paralizadas las actuaciones y a partir del 1 de mayo la urbanización quedará libre de maquinaria y acequias. El concejal Antoni Borràs espera que las playas vayan recuperando la arena.
Por supuesto que tienen que abrir los lavapiés y las duchas. Es muy sencillo, basta con que los menorquines estén en invierno cada semana un día sin agua para que se pueda ahorrar para cuando lleguen los turistas. Los menorquines debemos hacer en nuestra casa grandes sacrificios por los turistas y no debemos quejarnos. Recuerden el mantra: "Es que vivimos de esto". JAJAJA... Cómo nos sentimos orgullosos de que nos tomen el pelo. JAJAJA...