Siete años después de anunciarlo por sorpresa y tras haber realizado un gasto en contrataciones de al menos 3,7 millones de euros, AENA ha decidido dar carpetazo al controvertido proyecto de implantación del sistema de control remoto del tráfico aéreo –a través de pantallas y sin visión directa de la pista– en el Aeropuerto de Menorca. Según ha podido saber este diario, el gestor aeroportuario ya ha tomado la decisión firme de aparcar sine die sus planes y ahora buscará minimizar daños tratando de llegar a un acuerdo con la empresa que ha instalado la tecnología para recuperar parte de lo invertido. Una marcha atrás en toda regla que ya se empezó a intuir hace justo un año.
Los motivos de esta sonada renuncia son manifiestos, ya habían sido denunciados por activa y por pasiva por controladores aéreos, sindicatos e incluso por la propia Enaire –corresponsable del proyecto que se anunció en 2019 y se oficializó en el BOE en el año 2020– en informes a los que tuvo acceso este diario a principios del año pasado. En resumen, la tecnología no ha dado los resultados esperados y no queda otra que rectificar, por mucho que AENA hasta la fecha no haya llegado a reconocerlo públicamente. La versión oficial siempre ha sido que el desarrollo estaba en pruebas. En su descargo hay que subrayar que en el convenio firmado con Enaire ambas partes se imponían confidencialidad, aunque la información resulta muchas veces incontenible.
Cabe recordar en este punto que la implantación de un sistema de control virtual se ha testado en paralelo en dos aeropuertos españoles: el de Menorca y el de El Peinador, en Vigo, con dos tecnologías distintas con vistas a su futura extensión al resto de aeropuertos de la red de AENA en España. En el aeropuerto gallego –que tiene menos de un cuarto del tráfico de pasajeros que Menorca– ya ha entrado parcialmente en funcionamiento en distintas franjas horarias. En la costosa prueba de Menorca, la tecnología no ha funcionado, haciendo del todo imposible conseguir el imprescindible visto bueno de la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA).
Ahora el gestor aeroportuario desecha, al menos a corto plazo, el proyecto menorquín que se impulsó en tiempos de la directora Eva Valenzuela, hoy al frente del Aeropuerto de Barcelona, y que ha supuesto abandonar en un cajón el proyecto de construcción de una nueva torre de control. Esa era una inversión de 4,6 millones ya programada en el llamado Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) del periodo 2017-2021 y que iba a permitir sustituir la vieja torre de control, que cumplirá 57 años a pesar de que desde hace 27 la propia AENA venía advirtiendo que hay que cambiarla.
Por el momento, no parece que recuperar aquel proyecto pase por sus planes inversores para el DORA del periodo 2027-2031, en proceso de aprobación, del que todavía no se han hecho públicos los detalles, más allá de que supondrá una descomunal inversión de 13.000 millones de euros en el conjunto de la red nacional.
AENA recoge velas y tratará de restañar la herida económica. Recordar aquí que en 2022 concluyeron las obras para habilitar un espacio en el sótano de uno de los edificios del aeropuerto insular. El coste de los trabajos fue de 1,85 millones. Una cantidad similar se destinó al suministro e instalación de los equipos necesarios para implantar la nueva tecnología, un contrato con la empresa Gesnaer Consulting que quedó en suspenso. El trabajo ya está hecho desde hace tiempo. Se estima que el 75 por ciento de esa última inversión es recuperable porque se podría reinstalar en una torre convencional. Para el 25 por ciento restante, la tecnología específica de control virtual, se negociará una devolución.
Las claves
-
‘No’ a la torre nueva
En el mes de febrero de 2019 AENA anuncia por sorpresa que descarta el proyecto que ya tenía sobre la mesa para construir una nueva torre de control y apostaba por un pionero sistema de control remoto que pretendía poner en funcionamiento en mayo de 2021.
-
Pruebas eternas
Pasan los años, se hacen obras y se contrata el suministro y la instalación del nuevo sistema. Desde mayo de 2022 AENA asegura que la nueva tecnología está en fase de pruebas. Debía durar dos meses, pero se termina alargando durante más de 30 sin más explicación.
-
Experimento
En febrero del año pasado, el máximo responsable de AENA, Maurici Lucena, viaja a Menorca y defiende que el proyecto de torre remota es solo un experimento para probar distintas tecnologías y que no se pondrá en marcha si no funciona. En Vigo, donde se ha probado otro sistema, sí que está en funcionamiento.
Juan GarciaY las tasas aeroportuarias, quien las paga?? El Estado posee el 49% de AENA y si AENA despilfarra el dinero, el Estado la tiene que fiscalizar.