El pleno del Consell aprobó ayer con el voto favorable de todos los grupos políticos instar al Gobierno y a AENA a que incluyan en el próximo plan quinquenal de inversiones en los aeropuertos españoles (DORA 2027-2031) la construcción de una nueva torre de control física para sustituir –una vez descartado el proyecto de control virtual– la vieja torre, la más antigua de España.
La propuesta del Grupo Popular fue enmendada por Més per Menorca para añadir más concreción y reclamar que se siga actuando para mejorar el estado de la vetusta infraestructura, en el tiempo que pasa hasta que no se construya la nueva. Cabe recordar que ya ha habido en los últimos años varios acuerdos en el Consell, el Parlament e incluso el Senado –este último con voto en contra del PSOE– en el mismo sentido y todos han caído en saco roto. Por el momento AENA sigue anunciando que apostará por invertir en la mejora de la torre de control, que se acerca a los 58 años de vida.
El Grupo Socialista en el Consell votó a favor de la propuesta aun después de que no se aceptaran las enmiendas que había puesto sobre la mesa la expresidenta Susana Mora, quien afeó al Grupo Popular que no se limite a denunciar el estado del edificio y las malas condiciones para los trabajadores, sino que plantee dudas sobre la seguridad del tráfico aéreo. El portavoz del PP, el conseller Joan Pons Torres, volvió a alertar sobre la posibilidad de que la situación «crítica» de la torre, «que se cae a pedazos», afecte a la seguridad del tráfico.
Lo hizo incluso atribuyendo al Plan Director del Aeropuerto de Menorca, todavía vigente a pesar de haber sido aprobado en 2010, afirmaciones que no aparecen en el documento elaborado por la propia AENA, en el que ya se advertía entonces de la necesidad de sustituir la vieja torre. En concreto el conseller aseguró que el texto afirma que la torre no cumple con «los criterios básicos de seguridad operativa».
Una casa nueva NO garantiza que el personal haga un trabajo más confiable. Ni que la torre dure más. De seguro que en el imperio romano crucificaban a quien hacía una mala obra. Por eso aún duran.